Capítulo 13 – Motín de la Toleka.

Motín en la Toleka

“Behind the Darkness hides light”
Anton Parks.
The Secret of the Dark Stars.

Puesto de mando de la Toleka.
Finales de mayo de 2022, fecha terrestre.

Dejando a un lado a Minerva y Athena, que sabían de primera mano lo que estaba ocurriendo, los miembros más importantes de la tripulación de la Toleka habían sido también informados oficial y convenientemente de lo que sucedía en la nave y de las medidas que habían de tomarse de manera inmediata. Los Hashmallims Dhor Káal’el y Ragel se disponían a acompañar a Anéeka hasta el puente de mando del crucero donde se encontraba Alenym. Aunque sabían qué tecnología utilizar para averiguar qué tipo de conciencia habitaba el cuerpo de la supuesta reina Alenym, suponían que Alenym no se dejaría fácilmente escanear con un interferómetro de mano.

Tenían todas las dinámicas energéticas registradas de todos los miembros de la nave, pero Anéeka disponía de una copia fidedigna de la de Alenym que el Consejo de Alcyone le había enviado y que no había sido falsificada. Sería tan sencillo como aplicarle la señal del interferómetro y compararla con la dinámica energética registrada de la verdadera reina. Moma también podía hacer tal cosa, pero el equipo de Anéeka había desestimado dar tal orden porque seguro que Alenym había tomado medidas para que Moma diera por buena las lecturas.

Para que no sospechara nada y no pudiera ponerse en contacto con sus socios, había que coger a Alenym desprevenida y coordinar la acción con Moma para que generara una interferencia lo suficientemente potente para que Alenym no pudiera utilizar su telepatía ni ningún otro sistema de comunicación. Se había pensado en aturdirla unos minutos para encerrarla en un módulo de detención de la Toleka completamente aislado y lo suficientemente protegido contra emisiones electromagnéticas de alta frecuencia y verificar su identidad, pero esta idea había sido descartada. En realidad, no hacía falta.

Al entrar en el puente de mando, Anéeka se dirigió telepáticamente a Alenym haciendo que su orden mental fuera acompañada por su voz aterciopelada pero enérgica:

—Alenym, en nombre de Taygeta y el Consejo de Alcyone, quedas arrestada por una presunta suplantación de identidad, asociación ilícita con miembros regresivos de la Federación en la nave Viera y comisión de delitos contra la seguridad e integridad de esta nave y de su tripulación y que muy bien podrían ser constitutivos de traición.

—¿Suplantación de identidad? ¿Traición? ¿Qué delitos? ¿De qué estáis hablando? ¿Os habéis vuelto locos? —Alenym envuelta en aspavientos fingidos se hacia la sorprendida— Esto debe ser un error. Esto es un motín.

—Se te aplicará el interferómetro para confirmar tu identidad —dijo Anéeka que seguía siendo la portavoz de esta comitiva de detención— y tanto si eres la verdadera Alenym como si no, serás llevada al consejo de Alcyone donde podrás exponen tus quejas por este arresto y serás sometida al pertinente interrogatorio para que puedas aclarar tu proceder para con la nave, tripulación y la divulgación. También podrás hablar de tus amigos en la Viera.

—Soy la reina Alenym, la verdadera. Moma podrá confirmar mi identidad con sus sensores —insistió Alenym.

—Moma no lo hará —dijo Dhor Káal’el—. Lo haremos manualmente con este interferómetro de mano en el que hemos cargado la dinámica energética y frecuencia que el Consejo de Alcyone tenía en sus bases de datos.

Alenym quedó petrificada ante las palabras del Hashmallim. No había previsto la jugada de Anéeka y ahora se encontraba en un gran aprieto. Tendría que pagar las consecuencias de esta traición, pero no se lo pondría fácil a sus rivales. No diría nada tal y como la habían programado, solo lo estrictamente necesario para jugar al despiste.

—Esto es una burda patraña —exclamó con rabia Alenym—. Pagaréis caro esta osadía. Seréis arrestados por sedición y enviados a algún recóndito lugar del universo por el resto de vuestras largas vidas.

No hubo respuesta por parte del equipo de Anéeka. Asumieron que Alenym no abriría la boca y se limitaron a aprehenderla y a escoltarla hasta un lugar seguro donde estuviera aislada física y metafísicamente. Una vez encerrada y maniatada en el módulo de alta seguridad, sus funciones telepáticas habían sido bloqueadas con aparatos de altísima tecnología. El módulo era una especie de jaula de Faraday como lo llamaban los humanos. Ragel se disponía a encender su interferómetro para chequear la frecuencia de Alenym.

Una vez aplicado el aparato convenientemente los resultados fueron claros:

—No es ella —confirmó Ragel—. Es un clon probablemente controlado desde una IA, pero con gran cantidad de datos en su cerebro programados desde la verdadera Alenym. El clon es casi perfecto.

—Vuestros aparatos falsean las medidas —gritó el clon de Alenym acusando al equipo de Anéeka de tergiversar las pruebas que tenían contra ella—. Queréis quitarme de en medio y no sabéis cómo. No sois quien decís ser. Sois regresivos en cuerpos taygeteanos.

Anéeka se acercó a Alenym.

—¿Dónde está la verdadera Alenym? —preguntó mirando fijamente a los ojos del clon.

—Yo soy la verdadera Alenym —respondió sin inmutarse.

—No. Tu eres un clon. ¿Dónde está la original? ¿Quién te controla en la Federación? —Anéeka preguntó dando por hecho que el clon tenía un vínculo muy estrecho con la Federación.

—Yo soy la verdadera Alenym —insistió otra vez.

Alenym no respondió ninguna de las preguntas realizadas por la oficial de inteligencia y tampoco tenía la intención de hacerlo. Estaba bien aleccionada. Anéeka, Ragel y Dhor Káal’el salieron del habitáculo con rostro contrito y preocupado. Era una brecha de seguridad inimaginable en una nave como la Toleka. Hasta Yazhi, Minerva y Athena habían sido engañadas. Solo el comportamiento extraño de Alenym levantó inicialmente las sospechas en Yazhi. A saber, desde cuándo y cuáles podrían ser las consecuencias de tal brecha. Moma podría estar también contaminada o intervenida de alguna manera, aunque era bastante improbable. No obstante, habría que examinarla para verificar posible bloqueos o restricciones establecidos por la falsa Alenym.

 —Moma —dijo Anéeka en voz alta llamando a la IA de la Toleka—, establece estado de alarma amarillo en la nave y prepárate para saltar hasta Alcyone. El mismo consejo interrogará al clon y será menos amable que nosotros. Nos vamos ahora mismo. Avisa a toda la tripulación para que se preparen para el viaje. Que dejen todo lo que estén haciendo. De momento, es un viaje solo de ida.

—Sí, Anéeka. Ahora mismo —contestó Moma con su femenina y meliflua voz.

—¿Podemos también dar ya por supuesto que la divulgación ha sido intervenida? —preguntó Dhor Káal’él de forma retórica.

—Ya teníamos evidencias de ello y por esa razón dimos la orden de parar el contacto —contestó Anéeka—. Y lo peor es que no podemos contactar con nuestros amigos terrestres para comunicarles que nos vamos. Si lo hiciéramos, en la Viera se sabría de inmediato y podrían dificultarnos la partida. La telepatía con Ramón y Gala y con el resto de contactados es inviable y no solo por la inexperiencia de ellos en el uso de este método, sino también por haberles insistido incansablemente en que este método se desaconsejaba grandemente por las posibles injerencias de entidades regresivas.

—Quizás la niña Yazhi, Athena o Minerva podrían hacer algo —sugirió Dhor Káal’él—. Podrían quedarse en la Viera y desde allí controlar el flujo de información.

—No —Anéeka fue expeditiva—. Si verdaderamente la Federación o algunos miembros de ésta están involucrados en la manipulación y tergiversación de la divulgación hacia la Tierra, no les permitirán acercarse a un teclado. Incluso podrían correr peligro allí. Sin la confesión completa de la falsa Alenym, no sabremos a ciencia cierta quién está de nuestro lado en la Viera y quién no. Nuestros amigos terrestres tendrán que esperar a que esta situación se resuelva y veremos si ellos mismos no están involucrados también en todo esto. De confirmarse algo al respecto, el cierre del contacto con ellos sería definitivo.

—Si nos han engañado en todo esto —indicó Ragel—, quizás también lo hayan hecho en más cosas. Parece que efectivamente la Federación es regresiva sin más, aunque solo sean unos pocos los oficiales y colaboradores corruptos los que han elaborado todo este maquiavélico plan. Tendremos que saber que los ha llevado a cometer este delito.

—Lo que parece estar claro ahora —reconoció la oficial de inteligencia y comandante interina de la Toleka— es que muchas de las cosas que hemos contado a nuestros amigos terrestres y que provenían de la parte más elevada de la Federación han sido patrañas y nosotros nos las hemos creído sin pestañear. Fueron adornadas de tal manera que eran coherentes con nuestro estado mental y nuestra forma de ver las cosas fuera de la Tierra. Nos hicieron el juego sucio a lo “Nueva Era”.

—Pero ¿por qué la niña Yazhi no lo vio venir? —preguntó Dhor sorprendido y apenado.

—Yazhi es una persona con un elevado grado de consciencia —declaró Anéeka—, pero no lo sabe todo. No fue difícil engañarla desde la Federación. Además, la Federación se sintió de alguna manera amenazada desde que apareció Yazhi. Sabían que era un potencial problema para sus planes y fueron muy astutos en elaborar toda una trama metafísica con datos verdaderos envueltos en papel de información falsa.    

§

Publicado por IngenieríaEstelar

Soy Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y después de una vida empleándola en asuntos materialistas he decidido orientarla hacia asuntos más espirituales.

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