Los Siervos de la Verdad
(Su conexión con las estrellas)

Los Druidas
El que desconoce la verdad es un
ignorante, pero el que la conoce y
la desmiente, es un criminal.
Bertolt Brecht
Dramaturgo y poeta alemán.
Introducción.
Me veo en la obligación de escribir algo sobre los druidas visto que no solo en películas y libros los emparejan con el mal, los sacrificios humanos y no sé cuántas barbaridades más, sino también en muchos canales en las redes sociales con el fin de seguir desacreditando a los Siervos de la Verdad cuya mera presencia, al igual que la de las brujas, fue y es un peligro para los planes de los seguidores de Atón, las élites globalistas, el propio Vaticano e infinidad de organizaciones secretas criminales terrestres y no terrestres relacionadas con la judeomasonería y el sionismo. Todos aquellos que buscamos la verdad y pretendemos revelar la identidad de los profanadores de la realidad nos hemos convertido en herejes, en prístinos druidas para los controladores del mundo que encubren sus actos criminales con la perfidia y la mentira.
Antecedentes.
La palabra druida tiene varios orígenes relacionados. Muchos conectan con la magia y la sabiduría. Pero de entre todos ellos, podríamos decir que druida deriva de “druthin” que significa «Siervo de la Verdad». Y este podría ser el más acertado desde mi punto de vista. De hecho, parece ser que el lema principal de la orden druídica era “Fhirinne in aghaidh an Domhain” que significa “Verdad contra el mundo”. Y este lema me hace pensar cuán importante era (es) la “Verdad” para los druidas que procedían de un mundo donde probablemente también se intentaba distorsionar la realidad y ocultar la verdad. Entiendo que si la verdad no hubiera estado en peligro en algún momento de la historia de la humanidad no habría hecho falta enaltecerla tanto como lo hicieron los druidas. Esto infiere que desde tiempos remotos la verdad ha estado bajo ataque y que por tanto se necesitaba gente para defenderla.
Y efectivamente. Por lo que sabemos de muchos investigadores e historiadores, la verdad siempre estuvo en un brete desde la época de la Atlántida y Lemuria. Y aquí me detengo un momento para decir que aquel erudito o investigador que desdeñosa o ignorantemente descarta la existencia de la Atlántida y otras civilizaciones prediluvianas nunca entenderá la verdadera historia que intentamos describir aquí.El reconocimiento de la existencia e importancia de la Atlántida es un requisito previo esencial para el estudio de la historia del mundo, y particularmente de Escandinavia y de las Islas Británicas, especialmente Irlanda.
Al contrario de lo que podría creerse, las civilizaciones de la Atlántida y Lemuria eran muy avanzadas, no solo tecnológicamente, sino espiritualmente y es a partir de estas civilizaciones perdidas de la antigüedad cuando comienza la historia de los antepasados de los gaélicos y los «celtas» y por tanto de los druidas. Si vamos a buscar los orígenes de las leyendas artúricas, y los mitos galeses, irlandeses y escoceses, es a la Atlántida y a Lemuria donde debemos mirar.
Pero, aunque esto parezca de locos y pueda producir cierto rechazo, sabemos que el dominio mundial de la civilización de la Atlántida estuvo en manos de razas extraterrestres regresivas, mayormente reptilianas. Aun así, siempre hubo gran cohesión y buena armonía y convivencia entre los habitantes de la Tierra. Esas entidades regresivas tenían planes muy oscuros contra la población que poco a poco fueron desarrollando a espaldas de esta.
Antes de empezar debemos decir que La historia de Irlanda se divide comúnmente en dos ciclos principales: el «mitológico» y el «histórico». El primer ciclo trata de épocas en que Irlanda fue colonizada por razas fantásticas (probablemente extraterrestres o descendientes de extraterrestres muy avanzados) cuya habilidad registrada y sofisticación confunden a los historiadores modernos que los hacen pensar que los relatos son inexactos y fantasiosos, pero hay una evidente conspiración para segmentar la prehistoria de Irlanda en dos ciclos para descartar y denunciar los muchos relatos espectaculares de armamento y maquinaria avanzados, capacidad técnica y destreza estética y mágica (Magia que es tecnología desconocida para nosotros) que se encuentran a lo largo de los relatos míticos.
Hay una prueba o pista importante que nos hace pensar que el ciclo mitológico era una artimaña para desacreditar y eliminar la verdadera prehistoria de Irlanda y fue la supresión de los pocos investigadores y eruditos que trataron de exponer la verdad sobre esto y que revelaron la identidad de los super criminales responsables de la destrucción de los druidas. Ningún texto debía sobrevivir que registrara y revelara la verdad, y ninguna voz debía proclamarla.
La verdad como leitmotiv.
Al investigar sobre esto y escribir estos párrafos me di cuenta de que lo que está padeciendo la humanidad en estos momentos es una copia exacta de lo que debieron de sufrir los atlantes bajo el domino del gobierno reptil. ¿Será que el gobierno mundial actual está en manos tambien de los reptiles? Todo parece indicar que sí, dadas las evidencias que encontramos.
Se que al hablar de esto en cierto modo me desacredita a ojos de los descreídos y de los eruditos entusiastas oficiales financiados con dinero público por los mismos que destruyeron a los druidas y cuyos títulos cuelgan ostentosamente en las paredes de sus ominosos despachos pensando que con eso son la autoridad y que como tal, son adalides de la Verdad, cuando en realidad la Verdad y solo la Verdad es la Autoridad provenga de donde provenga. Aun así, no me dejo amedrentar por aquellos que me convierten en diana de sus risas cuyos desprecios no son fuerza suficiente para que yo deje de expresarme.
En aquel tiempo, igual que ahora, para encubrir sus planes y conseguir sus objetivos utilizaron su arma principal: la mentira y el engaño. Sin embargo, había un grupo poderoso de lemurianos que sabían lo que estaban haciendo con la población de la Atlántida y era necesario que esa población fuera consciente de lo que estaban tramando. Podemos decir entonces que incluso antes del cataclismo que borró del mapa a la Atlántida y Lemuria, las enseñanzas proto druídicas y la experiencia técnica se habían dispersado por todo el mundo para enriquecer a las civilizaciones existentes y transmitir la verdad del planeta. Esto significa que dichas enseñanzas, probablemente nacidas en academias de Lemuria, llegaron a todas las partes del mundo que conformaba la civilización de la Atlántida y su objetivo real era liberar a los esclavos atlantes sometidos por las autoridades reptiles.
¿Quiénes eran y como surgen?
Estas academias fueron presididas por grupos de aquellos lemurianos sabios que eran mayormente mujeres con experiencia en astronomía, astrología, biología, horticultura, derecho, adivinación, arquitectura, medicina, música, poesía y filosofía metafísica. Las enseñanzas y tradiciones de los lemurianos prehistóricos fueron preservadas por los druidas, los sacerdocios relacionados y las hermandades sóficas de épocas posteriores que sirvieron para transmitir los conocimientos y las verdades del mundo con el fin de que los atlantes pudieran liberarse de la esclavitud a la que fueron sometidos con engaños y mentiras.
Los descendientes de estos lemurianos son ahora los sabios del mundo; los magos, artistas, poetas, músicos y humanitarios que trabajan para despertar y sanar a sus semejantes. Por la información que nos ha llegado, creemos firmemente, como hemos indicado anteriormente, que estos lemurianos eran sucesores de las primeras razas extraterrestres que poblaron la Tierra y que esencialmente eran taygeteanos, andromedanos y otros.
De esos grupos nacieron los Siervos de la Verdad, porque lo que querían por encima de todo era salvaguardar la verdad y barrer con las mentiras de los viejos gobernantes regresivos y de esos grupos nacieron los druidas.
Debido una guerra cruenta desatada por los reptiles tanto en tierra como en el espacio para acabar con los molestos lemurianos que desbarataban sus planes, se produjo hace unos 12.500 años una catástrofe cósmica que afectó a varios planetas del sistema solar siendo destruido uno de ellos (los restos se encuentran en el actual cinturón de asteroides entre Marte y Jupiter) y que cuya destrucción produjo el cataclismo en la Tierra que destruyó la Atlántida y Lemuria y asoló cada rincón del planeta y que la Biblia llamó Diluvio Universal. Y esto que digo no es un cuento ya que los efectos prolongados y diversos del cataclismo prehistórico fueron narrados por los literatos de las naciones civilizadas posteriores y hay constancias de ello.
De esa catástrofe pocos se salvaron tanto de un bando como de otro y los supervivientes volvieron a la época de las cavernas. La tecnología existente quedó destruida, pero el odio que desencadenó la guerra entre los reptiles atlantes y los lemurianos siguió vivo tras el cataclismo hasta el día de hoy. El trauma que tal devastación produjo en las mentes de los hombres fue tal que hoy en día seguimos sufriendo sus efectos y cuyos miedos engendrados son los responsables de la creación de muchos egrégores y tulpas negativos que dominan nuestra esencia como humanos.
A partir del cataclismo nace, entre muchas leyendas y crónicas, el ciclo mitológico celta o irlandés en el que se nos informa que algunas tribus procedentes del oeste que se habían salvado del cataclismo y que huían del desastre fueron a parar a las tierras de Irlanda, Gran Bretaña y Escandinavia. Una de esta tribu era los Tuatha de Danann que era una poderosa tribu de druidas altamente tecnológica y que poseían barcos, ejércitos, trabajaban los metales, tenían un cuerpo organizado de cirujanos, cuyo deber era atender a los heridos en la batalla; y también tenían una clase bárdica o druida, para preservar la historia del país y las hazañas de héroes.
Según la mitología, los Tuatha de Danaan tuvieron que enfrentarse a los famosos fomorianos descritos por el folclore popular irlandés como una tribu de monstruos deformes que para mi entender no dejaban de ser los reptiles supervivientes de la catástrofe probablemente Kingu o Usungal de los que Anton Parks nos habla en sus libros. Evidentemente este enfrentamiento fue debido a ese odio mencionado anteriormente y que venía de la incapacidad de los reptiles de acabar con los lemurianos, no solo por desbaratar los planes de esclavizar y controlar a la población, sino también por ser Siervos de la Verdad divulgando la cruda realidad de lo que estaba sucediendo a los atlantes esclavos. Los reptiles fomorianos no podían consentir que eso se supiera; había que ocultar la verdad fuera como fuera y eso los druidas no lo iban a permitir.
¿Qué hacían y a quién o qué adoraban?
Los druidas no eran bárbaros salvajes y sin sentido que sabían poco de formas civilizadas, sino una cultura sofisticada y tecnológicamente avanzada extendida por toda Europa que en muchos aspectos superó a los griegos y romanos. Como ejemplo decir que una mujer celta tenía derechos y poder que incluso Cleopatra podría haber envidiado. De los antiguos textos irlandeses, se deduce que los druidas estaban preocupados principalmente por la Verdad, siendo que esta noción de la Verdad era su principio más elevado y el poder sustentador de la creación. Y yo me pregunto, ¿tendría que ver todo esto con lo que se había vivido en la Atlántida y que hemos comentado anteriormente?
Evidentemente poseían el conocimiento de los atlantes y lemurianos que preservaron tras la era de la catástrofe. Eran muy avanzados tecnológicamente y sobre todo espiritualmente, adoraban la naturaleza y sobre todo veneraban al sol. Viajaron hacia el este de Europa y llegaron hasta oriente lo cual contradice frontalmente la teoría de la creación de la civilización que vino de oriente cuando fue al revés. También llegaron a Egipto que durante el florecimiento de la Atlántida fue una colonia atlante, y hasta allí llevaron su culto al sol. Aquí tenemos que poner de manifiesto que sería interesante averiguar qué significaba realmente para los druidas lo que nosotros llamamos culto. Desde mi punto de vista podría tratarse de una tradición o un simple recordatorio de donde vinieron los antiguos atlantes y lemurianos con especial atención al sol por haber sido un portal estelar por donde entraron a nuestro sistema solar.
Por lo que nos dice Michael Tsarion, a los druidas se les conocía como los Arya, Ancianos o Magos. Arya (o ario) viene de Erin y Eri o Ari se refería a la tierra de Irlanda. Arya o Aryan a un hombre de la tierra, es decir, a un anciano iniciado en los misterios de la tierra y el cielo. ¿Serían estos Aryan aquellos a los que las mujeres lemurianas infiltradas en la Atlántida instruyeron con el conocimiento en todas las áreas del saber y con la verdad de lo que estaba ocurriendo? Eran hombres y mujeres purificados seleccionados para trabajar con las energías sutiles de la tierra. Pocos eran lo suficientemente puros para tal ciencia. Solo aquellos higiénicos de mente y corazón se atrevían a atender deberes de este tipo. La Orden Druídica de Ancianos Arios o Aryan reverenció la tierra y encargó la construcción de los muchos sitios Mesolíticos y Megalíticos que cubren Gran Bretaña, Francia y Escandinavia.
Hay que constatar que el término Ario no connota una raza como nos han hecho creer comúnmente y ha sido tergiversado históricamente por intereses espurios. Un ario era alguien sabio, elevado espiritualmente y con conocimientos avanzados y, por supuesto, podría pertenecer a cualquier raza.
Los druidas tenían un trabajo muy importante que atender. Este era la curación de la Tierra. Eran cuidadores de una tierra que había sido desgarrada y devastada por el cataclismo que barrió las civilizaciones de la Atlántida y Lemuria. Los druidas intentaron curar las graves heridas de la Tierra. Aun así, no consideraban las catástrofes como lo hacemos hoy en nuestros tiempos sin espíritu. Para ellos no había tal cosa como un acto aleatorio del destino o la naturaleza. Todo lo que ocurría tenía sentido. Sabían lo que había ocurrido en la Tierra y sabían que todo lo que sucedió en el mundo ocurrió por un motivo. Las lecciones dadas por los acontecimientos y por la naturaleza debían ser escuchadas y apreciadas. Eran los cuidadores y protectores de la Tierra, y sus diversos rituales y ceremonias encapsulaban poderosos armónicos que resonaban con las energías sutiles del planeta.
Nunca enseñaron religiones como las que conocemos en la actualidad. Es más, se sabe que el concepto de religión no existía en tiempo pasados y podría emplearse de manera más concisa la palabra magia para definir lo que ellos hacían. La llegada de un mesías o la salvación de la humanidad por terceros nunca fueron enseñadas por los Siervos de la Verdad. Ningún druida difundió tal ilusión y veneno espiritual. Sin embargo, abrieron el camino para que los hombres entendieran que eran ellos los poderosos y los creadores y que poseían una perfección inherente.
Enseñaron a los hombres a conocerse a sí mismos para que pudieran conocer la naturaleza y todo lo demás. Los hombres eran parte de la naturaleza y una encarnación y emanación de la misma. En consecuencia, un hombre que se sentía separado de la naturaleza era considerado loco. Se ocuparon de cuestiones profundas y sublimes, se elevaron por encima de los asuntos humanos y sostuvieron la inmortalidad del alma. Todo lo que existía debía ser reverenciado como divino, siendo que la divinidad venía del Universo, de la Fuente. La Fuente estaba en todo y la Fuente estaba en todas partes. No había lugar donde la Fuente no estuviera, y no había tiempo en el que no estuviera. La Fuente estaba en la luz y en la oscuridad, en lo bello y en lo feo, en la alegría y en el dolor, en la vida y en la muerte. No se escondía de los hombres y no era algo remoto. Si un hombre no podía ver o sentir la Fuente, era porque estaba cegado y envuelto por velos de ignorancia e insensibilidad. Estos velos y «grilletes” eran forjados por la mente del hombre e impedían una relación íntima y vívida con lo real.
La teología solar.
Como hemos indicado anteriormente el culto solar era uno de los principales cultos de los druidas. El culto al sol provenía de los antiguos atlantes que habían preservado la adoración por el sol ya que era para ellos un ser con consciencia que les había permitido entrar al sistema solar y darles cobijo estableciéndose en alguno de los planetas especialmente la Tierra, Venus y Marte. Estos viajeros espaciales se asentaron en la Tierra hará unos 60.000 años y provenían de la constelación de Lyra huyendo de las hordas reptiles con poca conexión a la Fuente que vagaban por la galaxia persiguiendo a razas del tipo liriano (humanomorfas) que espiritualmente eran muy avanzadas y les proporcionaban alimento a los reptiles tanto físico como energético.
Como herencia de esos viajeros espaciales, los druidas obtuvieron y conservaron los conocimientos ancestrales astronómicos, de navegación estelar, de las operaciones de los cielos, del zodíaco y de las extrañas pero íntimas conexiones entre la energía física y psíquica. Los druidas tenían su propio dios sol y rey sol y personificaban los poderes del Universo a través de los cuerpos celestes: el sol, la luna y las estrellas. Aquí tengo que mencionar que por lo que sabemos de varias fuentes el culto a la luna de los druidas debió ser posterior al cataclismo ya que la luna, presuntamente, no existía en la era prediluviana.
La mayoría de lo que se considera leyendas son metáforas de la tradición y conocimiento estelar y encapsulan fenómenos celestes como el movimiento de los planetas y luminarias —el sol y la luna— a lo largo de la eclíptica. El conocimiento druídico de la astromancia —adivinación usando las estrellas— fue transcrito por los bardos (poetas), ovates (jueces) y juglares (cantantes) en canciones, cuentos y leyendas de personalidades «históricas» sin existencia física. La idea era que los mortales debían modelarse a sí mismos en estos personajes ficticios pero arquetípicos.
Podríamos decir entonces que esta observancia de los cielos y la veneración del zodiaco se convirtió en su propia “religión” estelar que era una remanente de la “teología” prediluviana como hemos mencionado antes. Tan importante era esto para los druidas que sus conocimientos y tradiciones fueron flagrantemente apropiados y pervertidos por sus archienemigos, los atonistas (seguidores del culto a Atón), cuyos descendientes biológicos e ideológicos gobiernan clandestinamente el mundo hasta el día de hoy. De esta manera se construye la Biblia cristiana que, no solo se basa en la filosofía de los druidas, sino también en un testamento cósmico disfrazado de biografía e historia de personajes físicos que en su mayor parte no tuvieron existencia histórica y que convirtieron la Biblia en una historia fascinante que debía ser contada.
Y dicho esto, vislumbramos que las enseñanzas del cristianismo romano son una caricatura de los antiguos principios del druidismo. La gnosis concerniente al yo, el mundo y el cosmos, que el druida infundió en el mundo, fue corrompida por los atonistas de Gran Bretaña y Roma. Hablaremos más delante de quiénes son estos atonistas y cuál es su papel en toda esta historia.
¿Dónde viajaban y qué relación tenían con Egipto?
Trasladarse al pasado 12.500 años o más es complicado y nos podemos hacer una ligera idea de lo que sucedía en la prehistoria gracias a leyendas, documentos antiguos, crónicas, tradiciones orales y el arduo trabajo de infinidad de historiadores e investigadores que han escarbado en nuestro pasado remoto. Michael Tsarion nos dice que tras la Era de Catástrofe hubo un desplazamiento de supervivientes que vinieron desde el oeste y se asentaron en Irlanda y posteriormente, quizás cientos de años después, desde Irlanda se expandieron por todo Europa y mucho más al oriente.
Los druidas establecieron escuelas de misterios en todos los rincones más remotos del mundo. Los druidas llevaban su conocimiento y simbolismo dondequiera que iban. Como resultado, los ancianos druidas eran consejeros enaltecidos en muchas grandes cortes reales. Como Merlín fue tutor del rey Arturo, los magos druidas enseñaron a los muchos príncipes y reyes que los buscaron. Eran especialmente estimados en Egipto, la tierra que se había beneficiado de su conocimiento de la arquitectura y la astronomía.
Tsarion menciona a los Ibaru que eran ancianos druídicos que viajaron a Egipto en períodos remotos llevando la adoración solar con ellos. Tsarion indica que estos Ibaru pudieron ser perfectamente los luvitas que fueron un grupo de pueblos anatolios que vivía en el centro, oeste y sur de Asia Menor, así como la parte norte del levante occidental en la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Cabría preguntarse, si estos Ibaru viajaron a Egipto tras la “Era de la catástrofe” o ya lo hacían antes, puesto que Irlanda y Egipto era colonias de la Atlántida como así lo dice Ignatius Donnelly en su obra La Atlántida: El mundo antediluviano. Puede ser que se dieran los dos casos.
Soy propenso a penar que tras el cataclismo viajaron a Egipto pues ya lo conocían y porque allí se estaba procediendo con ayuda más que factible de extraterrestres a la reconstrucción de la colonia atlante devastada por el cataclismo y a la construcción de las pirámides de la planicie de Giza como un intento de restaurar la generación de energía libre en todo el planeta. Por lo dicho anteriormente, podría ser que los Ibaru tuvieran que ver con los Tuatha Dé Danann o incluso que fueran estos mismos.
Lo que si nos asegura Tsarion es que los luvitas predinásticos, eran los famosos Tamhou o Shemsu Hor, los Discípulos o seguidores de Horus —la raza alta, de tez clara y técnicamente competente cuyos restos fueron encontrados bajo las arenas de Nubia por el eminente arqueólogo profesor Walter B. Emery—, por lo que cabe preguntarse si Horus no sería un maestro o mentor extraterrestre de los Ibaru o descendiente de las razas extraterrestres que poblaron en tiempos remotos Lemuria y la Atlántida que vino a ayudar tras el cataclismo. Y puestos a cuestionar, ¿no sería este culto solar egipcio (culto a Amón) traído por los druidas la tradición oral de las historias de los lirianos antiguos que vinieron a la Tierra utilizando el portal del sol?
Durante milenios, los druidas fueron colegas cercanos de los amonistas —seguidores del culto a Amón— egipcios. De hecho, en nuestra mente los términos druida y amonista se refieren al mismo grupo de sabios ancianos. En cualquier caso, los primeros sirvieron como consejeros, y tal vez incluso iniciadores de los primeros reyes y faraones egipcios de la primera dinastía. Como cosa curiosa, decir que el faraón de la primera dinastía Menes, está enterrado en Irlanda y la tumba en Egipto solo es una cenotafio vacío.
El faraón Akhenatón y el Culto a Atón.
Para entender el por qué los druidas fueros destruidos y todo vestigio de su existencia prácticamente eliminado tenemos que remontarnos al antiguo Egipto de la décimo octava dinastía, en la época del faraón Akhenatón —antes llamado Amenofis IV— en 1.332 AC. Se sabe que Akhenatón quiso establecer el monoteísmo en Egipto y eliminar el culto a los antiguos dioses incluido el principal culto al dios Amón-Ra, que era un culto solar muy probablemente traído desde Irlanda por antiguos druidas en tiempos predinásticos como hemos indicado anteriormente. Incluso se cree que mucho antes de la era de la catástrofe y el consiguiente diluvio y desastre terrestre.
Por lo que hemos deducido del estudio de este personaje, creemos que Akhenatón tenía una genética alienígena o probablemente era el resultado de una hibridación con una raza extraterrestre a la que obedecía ciegamente y consideraba su dios. Siguiendo órdenes “divinas” quiso implantar el culto a Atón. Aquí debemos aclarar que los conceptos de Amón y Atón hacen referencia al dios solar, pero son opuestos. Amón es el dios solar del Egipto pre-Akhenatón y Atón también se interpreta como sol negro o el lado oscuro del sol que no es otro que Saturno, creando aquí confusión entre los que solo estudian un lado o una parte de esta escena. Y para mi Saturno era donde residían las divinidades de carácter extraterrestre reptilianas que adoraba, veneraba y obedecía Akhenatón.
Finalmente, Akhenatón no se salió con la suya y tras una batalla entre los seguidores de Atón y los antiguos seguidores de Amón y otros dioses, Akhenatón fue expulsado de Egipto junto con esposa Nefertiti, su hija Meritaten —conocida también como Scota— y sus seguidores atonistas. Algunos historiadores dicen que Nefertiti murió como consecuencia de las muchas plagas que asoló Egipto en aquella época pero que nosotros entendemos que su muerte pudo haber sido debida a un efecto colateral del enfrentamiento entre los seguidores de Amón y los seguidores de Atón.
De esta expulsión, nacería el mito del Éxodo bíblico donde Akhenatón se convertiría en Moisés y los egipcios seguidores atonistas se convertirían falsamente en israelitas y el pueblo elegido. Cuando Akhenatón salió de Egipto dijo que jamás volvería, pero que se vengaría por dicha afrenta. Esto es importante y hay que tenerlo muy en cuenta porque sería la semilla que destruiría el druidismo.
Es entonces cuando Moisés-Akhenatón tiene su encuentro con Yahvé-Jehová-Atón en su zarza ardiente, que no era más que una delegación alienígena reptiliana venida en su nave refulgente desde su cuartel general en la órbita de Saturno. En este “encuentro de la tercera fase” es donde el títere de Akhenatón recibe las directrices de cómo debía de proceder a partir de ese momento y qué acciones debía de poner en marcha para que su dios Yahvé-Jehová-Atón estuviera contento con él y consiguiera los objetivos que desde los tiempos de la Atlántida había anhelado: subyugar a la humanidad, esclavizarla y estabularla para convertirla en alimento.
Los milesianos y el objetivo del atonismo.
Poco tiempo después del encuentro alien, Akhenatón-Moisés muere y su hija Meritaten toma el mando. Casada con un rey escita llamado Mil, se convertiría en la mujer más poderosa de aquellos tiempos y con su ejército de seguidores atonistas se transformarían en los famosos milesianos. Tras su expulsión de Egipto los milesianos-atonistas encabezados por Meritaten y Mil pusieron rumbo al oeste y ellos o sus descendientes llegaron hasta las costas de Irlanda. Allí estaban sus raíces y sus antecesores venían de allí. Regresar a la antigua patria fue un paso muy importante para los atonistas desplazados y despreciados. Desde allí establecerían nuevos imperios en nombre de Atón, señor de la luz, de su luz, la luz de Saturno.
Probablemente pensaron que serían bienvenidos a la tierra de sus antepasados, pero estaban equivocados. Suponemos que los druidas negaron cautelosamente la entrada a los atonistas. Como resultado de este rechazo, los atonistas consideraban a los druidas los principales sacerdotes del culto solar a Amón-Ra y los que sabían la verdad de lo ocurrido en tiempos pretéritos en la Atlántida y Lemuria y que esa verdad estaba siendo difundida por todo el globo y esto no podía ser permitido por los atonistas y sus jefes. Estos druidas eran inherentemente antiatonistas y antimilesianos y su antipatía hacia los atonistas no pasaría desapercibida. La venganza de Akhenaton comenzaría a plasmarse con el estallido de una guerra abierta. Finalmente, los milesianos-atonistas invadirían Irlanda y vencerían a los Tuatha de Danaan, posiblemente, los primeros druidas que cayeron bajo su espada, dando comienzo el ciclo histórico de Irlanda y cerrando el ciclo mitológico. La historia de Mil y Scota es la historia de Akhenatón y sus descendientes. Es la historia de los que se hicieron llamar israelitas. En resumen, la conquista milesiana de Irlanda fue la conquista atonista.
Sin embargo, el exterminio de los druidas solo serían el primer punto a ejecutar del plan que le dieron las razas extraterrestres regresivas a Akhenatón en su encuentro. Ha de quedar claro que al contrario de cómo se nos ha hecho creer, esta campaña de erradicación no comenzó con romanos, normandos o cristianos. Comenzó con los invasores milesianos-atonistas. Había que encubrir la verdad y plagar el mundo de mentiras por los que los Siervos de la Verdad serían aniquilados y eliminarían deliberadamente la cultura megalítica original que una vez prosperó allí, no sin antes asimilar y apropiarse gradualmente de la gnosis de los druidas y de los bardos. Los atonistas canibalizaron muchos elementos de los sabios ancianos que suplantaron.
¿Por qué les dieron caza? y ¿Por qué los han desacreditado y denostado, denigrado, ultrajado, vilipendiado, descalificado y acusado de cometer sacrificios humanos y animales hasta el día de hoy?
Básicamente ya está explicado el por qué fueron eliminados de la faz de la Tierra. Eran un escollo para poner en marcha los planes de las entidades regresivas reptilianas ejecutados por sus lugartenientes atonistas. Haciendo una comparación con lo que está ocurriendo en la actualidad, los druidas eran negacionistas recalcitrantes y desinformadores y había que acabar con ellos. Como no había forma de censurar el mensaje, censuraron al mensajero acabando con su vida. Godfrey Higgins escribió sobre los druidas y su rebelión contra la dominación extranjera. Este magistrado y terrateniente inglés, destacado defensor de la reforma social, historiador y anticuario escribía que los atonistas y sus secuaces romanos nunca habrían sido capaces de establecer su imperio corrupto sobre las Islas Británicas y el resto del mundo mientras los Siervos de la Verdad respiraran. Estos fueron los más vigorosos defensores de la libertad de su país contra los romanos, incitando constantemente a sus compatriotas, después de cada derrota, a nuevas insurrecciones. En otras palabras, el motivo de la destrucción de los druidas se debió a la política dentro de Irlanda, en lugar de la animosidad del extranjero como nos han hecho creer.
Podríamos hablar de más cosas al respecto de todo esto, pero nos llevaría más tiempo del que nos habíamos propuesto y este artículo sería demasiado largo. Quizás en otra ocasión podríamos hablar lo que se ha hecho para destruir la historia de los druidas, oscurecer las antiguas conexiones entre Irlanda y Egipto y desarrollar más en detalle por qué el judaísmo y el cristianismo son una perversión del druidismo y se originan de la misma fuente, y esa fuente es Egipto y a su vez, la cultura y la religión egipcias también tenían su fuente y esa fuente era Irlanda. La tradición druídica de Irlanda que enseñaba la inmortalidad del alma y la necesidad de una vida de pureza moral también tuvo su origen en las civilizaciones prediluvianas de la Atlántida y Lemuria.
Casi todo rastro de lo que existía antes fue borrado, por lo que pocos sospecharían que algo andaba mal. Las ideologías antihumanas de los atonistas egipcios, británicos y romanos seguramente habrían fracasado si el druidismo hubiera perdurado para guiar los corazones y las mentes de los hombres. La historia de Irlanda y Albion comenzó cuando los atonistas y sus historiadores financiados dijeron que comenzó. Lo que existía antes de las fechas oficiales dadas era un extraño y fantasioso «Ciclo Mitológico» de poca importancia. Así ha permanecido durante miles de años.
Y no solamente todo lo que era druidismo desapareció. Podemos hablar por ejemplo de cómo la Iglesia instigó la famosa «Cruzada Albigense» para aniquilar a los cátaros -ver mi artículo sobre este tema: https://ingenieriaestelar.com/2022/01/02/nuevo-articulo-los-cataros-de-la-pandemia/– del sur de Francia principalmente porque la secta estaba volviendo a las formas druídicas. Los druidas habían sido una vez fuertes en la región donde se situaban los cátaros, por lo que no es sorprendente que elementos de su antigua religión impregnaran este movimiento ostensiblemente cristiano. Desafortunadamente, los cátaros, como tantas sectas gnósticas, pagaron un alto precio por su herejía teológica y descaro.
Desgraciadamente, la destrucción de los druidas y la subyugación de los irlandeses son poco más que breves notas a pie de página en la mayoría de los libros de historia. Como hacíamos mención al principio de este artículo, la mayor falsedad hacia los druidas es la afirmación de que eran bárbaros sacrificadores de animales y humanos. La imagen de altares empapados de sangre y hombres de mimbre quemados en rituales enferma a los incautos y miopes lectores y ayuda a engrandecer a los secuaces del cristianismo, haciéndolos parecer humanos y elevados en espíritu comparados con los monstruosos druidas. En verdad, no existe ni un solo relato fáctico de tales prácticas entre los druidas. La ficción de su manía por el sacrificio es pura propaganda. Naturalmente, esto tiene sentido porque los sacerdotes y literatos del mundo, los brahmanes y arios, los egipcios y los persas difícilmente habrían tenido a los druidas en tan alta estima si los sacrificios sangrientos fueran su deporte.
Pero a pesar de todo el esfuerzo por desacreditar a los druidas y la propaganda en contra de ellos, lo que los atonistas genocidas no esperaban es que el prístino druidismo resurgiría nuevamente con fuerza siglos después para volver a sacar la Verdad de done la enterraron y empiezan a sentirse amenazados porque esta vez la guerra es la definitiva y la fuerza y el espíritu de los Siervos de la Verdad es tan contundente que no les queda otra cosa que acelerar sus agendas atropelladamente en un intento de evitar que todos nos convirtamos en druidas y acabemos con ellos. Lo quieran o no, miles de años después, el final de su dominación y de sus días ha llegado.
Conclusiones
Que los atonistas siguen activos hoy en día con su culto a Atón ejerciendo control sobre sociedades secretas judeomasónicas, Vaticano y otras y éstas a su vez sobre los títeres como Klaus Schwab, Bill Gates, Obama, Sánchez, Von der Leyen, Zapatero, Biden, etc., etc., de eso no me cabe la menor duda.
Que Atón es igual a Yahvé, es igual a Jehová o es igual a la Corporación reptil altamente regresiva y malvada que reside en Saturno, no me cabe la menor duda.
Que lo atonistas son los lugartenientes de entidades no humanas altamente regresivas y siguen a pies juntillas sus órdenes, tampoco me cabe la menor duda.
Que esas órdenes fueron dadas oralmente por los reptiles a Akhenatón-Moisés en el monte Sinaí o donde quiera que fuese y siguen en vigor salvo actualización, no me cabe la menor duda.
Que el archivo milenario de conocimiento poseído y puesto a buen uso por los antiguos druidas y sus antepasados fue apropiado y pervertido por los atonistas y se ha utilizado como arma contra la humanidad, no me cabe la menor duda.
Que los planes de estas entidades de aniquilar a la mayoría de la humanidad y esclavizar al resto siguen vigentes desde los tiempos de la Atlántida, no tengo la menor duda.
Que han esperado este momento porque la tecnología está lo suficientemente avanzada para poner en marcha sus agendas, no me cabe la menor duda.
Que están acelerando sus agendas porque ven que nuevos druidas infiltrados en la sociedad empiezan a despertar de un largo letargo, a difundir la Verdad y hacen peligrar sus planes, no me cabe la menor de las dudas.
Que los atonista, sus malditos jefes y todo la maldad de la Tierra tiene sus días contados, SI, así es.
Fuentes:
- La Atlántida, visita alienígenas y manipulación genética. Michael Tsarion. https://www.michaeltsarion.com/
- Los origines irlandeses de la civilización Vol. I, Michael Tsarion. https://www.irishoriginsofcivilization.com/
- Los origines irlandeses de la civilización Vol. II, Michael Tsarion. https://www.irishoriginsofcivilization.com/
- The secret of the Dark Stars. The Girku chronicles. Anton Parks.
- La Atlántida: El mundo antediluviano. Ignatius Donnelly.
- Cuentos cómicos, La malicia de los dioses. Mariano Sanz. https://ingenieriaestelar.com/2023/04/05/cuentos-cosmicos-la-malicia-de-los-dioses/
- Información adicional obtenida en https://swaruu.org/transcripts/
- Atonismo: https://es.wikipedia.org/wiki/Atonismo#

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