Episodio 20: Redención planetaria.

Redención planetaria

«Las Pirámides son de construcción 100% estelar,
no son de la población indígena. Son anteriores
a la misma cultura Egipcia, y fueron construidas
por un conglomerado de razas cooperativas de la
Federación como generadores de energía libre y
potenciadores de conciencia para viajes sin
nave (más detalles a continuación).
Son centrales energéticas a nivel planetario.»

Swaruu de Erra.
Pirámides: ¿Cómo se construyeron y para qué son?
Video de Agencia Cósmica, Gosia.

Planicie de Keh-met, nuevo continente post cataclísmico, la Tierra.
Aproximadamente hace 11.500 años, post diluvio, marco temporal terrestre.

Y mil años después, la Alianza hizo presencia en el sistema solar 13 con la magnánima y benevolente intención de facilitar las cosas en el sistema solar para que la experiencia de vida de los lirianos siguiera en condiciones decentes. Durante esos mil años, no se había preocupado en absoluto por el destino de los superviviente de la guerra y del posterior cataclismo cósmico producido por la destrucción deliberada de Tiamat. Su constante excusa era que durante todo ese tiempo no había podido recuperarse del brutal enfrentamiento militar contra los reptiles del Consejo de Orión y no contaba con los recursos necesarios para emprender la reconstrucción de las civilizaciones que se perdieron durante la conflagración planetaria.

Marte seguía siendo un planeta devastado. Su superficie seguía siendo inhabitable debido a la radiación nuclear de las bombas que allí se detonaron y la atmósfera irrespirable. La destrucción de Tiamat no había influido mucho en la actual fisionomía del planeta, así que la Alianza poco podía hacer allí. Había que esperar milenios para que el planeta fuera habitable, al menos en su superficie. Sin embargo, sabía que otras razas no muy amigables vivían en cavidades subterráneas, algunas naturales y otras construidas después de la guerra.

De momento, se tendrían que construir bases subterráneas si se quería volver habitar el planeta con el beneplácito, por su puesto, de las razas regresivas que lo habitaban. Para estas razas, principalmente reptiles unsungal, insectoides mantis y maitré, no había el menor problema, puesto que ellos ya tenían sus bases y controlaban la mayor parte del planeta.

La Alianza ya conocía la existencia de los maitré que era una raza altamente agresiva conseguida por un error fatal en la hibridación genética entre reptiles y una raza de las cientos de grises que existían en este sector de la galaxia, mientras los genetistas usungal experimentaban también en el planeta Marte en los tiempos de la Atlántida y Lemuria con la misma idea de conseguir esclavos obedientes. El experimento se les fue de las manos y los maitré tomaron el control. Los reptiles y los mantis estarían muy entretenidos con los maitré que deseaban ostentar el poder del planeta, así que la Alianza no invertiría su tiempo y recursos en recuperar lo que se había perdido allí.

Venus había sido el menos afectado y afortunadamente no había mucho que reparar. Sin embargo, por muchos motivos, unos obvios y otros no tanto, era importante recuperar el planeta Tierra y realizar las acciones oportunas para restaurar las civilizaciones que habían sido aniquiladas por la destrucción de Tiamat y las guerras entre los lirianos y reptiles. Por supuesto que ya no serían las mismas civilizaciones y habría que empezar de cero con lo poco que había sobrevivido al conflicto. La Alianza podía ayudar en eso tras haberse recuperado durante los siguientes mil años tras la guerra. Para algunos miembros de la Alianza recuperar lo perdido en la Tierra les valdría para pagar karma.

Y como no, los incansables karistus volvieron a poner el grito en el cielo con los nuevos planes de la Alianza. ¿A quién favorecería la Alianza con esta nueva intervención? Se suponía que antes de empezar las reparaciones en la Tierra deberían eliminar todo rastro de reptiles y todo tipo de entidades regresivas que durante esos mil años y gracias a las bajas frecuencias que se proyectaban desde la luna, habían proliferado y seguían intentando ejercer su control genocida sobre los lirianos terrestres atrapados en la matrix 3D que había implantado convenientemente la Alianza. La única diferencia era que ahora las entidades regresivas, reptiles, fomorianos y otros, después de siglos de enfrentamientos directos con tribus lirianas de todo el globo, volvían a esconderse y a ocultar su verdadero carácter bajo tierra o en el bajo astral para no ser vistos ni detectados. Estaba claro que estaban pergeñando oscuros planes y nada halagüeños contra la población liriana.

La eliminación de los reptiles era lo que la Alianza dijo que haría en cuanto se recuperara, pero eso, según karistus, no era lo que se estaba haciendo. La Alianza argumentaba que el problema de los reptiles ya no era lo más preocupante de la Tierra y era más urgente poner en marcha otras medidas. Habría que construir centrales energéticas para abastecer el planeta entero. Habría que reconstruir algunas de las bases subterráneas o estaciones de paso como la de Keh-met para reestablecer las comunicaciones y la seguridad dentro de la Tierra y Sol 13 y habría que construir nuevos asentamientos y ciudades bien acondicionadas para una población que había experimentado un cierto crecimiento en esos mil años tras la gran catástrofe. Pero ¿para quién construiría la Alianza todo eso? Se preguntaban los karistus.

Los karistus volvían a sospechar de las acciones de la Alianza y especialmente cuando hacían tanto hincapié en empezar principalmente sus acciones de rehabilitación global en la colonia de Keh-met. Al igual que los pobladores de esta colonia y los que posteriormente se había sumado desde Ériu y Al-ba, la Alianza sabía que Keh-met era un lugar energético y espiritual extremadamente importante para la recuperación de la Tierra, pero karistus recelaba que las intenciones finales de la Alianza serían otras. Los habitantes de Keh-met compuestos por los antiguos moradores provenientes de un Ériu remoto y los Shemsu Hor, sabían que aquel lugar estaba rodeado de una energía que los conectaba con el cosmos. Keh-met se había convertido en un lugar sagrado para ellos y eso lo sabía la Alianza y también los sauroides que veían al lugar como un peligro para su existencia.
La Alianza Galáctica había confiado al muy longevo Thoth, uno de sus oficiales más antiguos, reconocidos y experto arquitecto andromedano e ingeniero, la misión y responsabilidad de la construcción de las nuevas fuentes de energía libre planetaria que tendrían forma piramidal, ya que era la forma más eficiente de generar energía y que más se ajustaba a planetas con características atmosféricas como las que presentaba la Tierra. La forma piramidal ya se había utilizado en la Atlántida y Lemuria así que Toth sabía que era un sistema que funcionaría a la perfección.

Junto a Thoth estaría Enoch, ayudante arcturiano nombrado por el propio Thoth y con mucha experiencia en muchas materias e ingeniero eléctrico. Thoth había colaborado en el avance tecnológico y arquitectónico llevado a cabo en la multirracial y multi interestelar Atlántida cuando reinaba cierta armonía entre las razas allí presentes. Thoth sobrevivió al desastre de Tiamat y pudo escapar de la Tierra siguiendo con su vida en una nave biosfera andromedana. Ahora volvía a la Tierra con más fuerza y ahínco para reconstruir y refundar la civilización que tanto le dio aun sabiendo que su aportación en la civilización atlante había favorecido mucho más a los controladores sauroides que al resto de las razas.

Aparte de la función de central de energía libre, las pirámides habían sido pensadas para otras aplicaciones mucho más importantes y que Thoth había incluido a regañadientes en su diseño a petición de muchas razas estelares pertenecientes a la Alianza, especialmente la raza taygeteana que quería que, con el mismo mecanismo que se empleara para generar energía libre, se incluyera una función que las hiciera trabajar como un portal estelar con el fin de amplificar y expandir la consciencia y que, además, pudiera potenciar la energía psíquica, mental y de vuelo astral natural libre por el universo de cada persona que entrara en las pirámides.
Había que aprovechar el flujo energético que provenía de la atmósfera de pura energía positrónica de frecuencia exacta compatible y que generara una interferencia constructiva con el aura humana y a la energía psíquica. Además, las pirámides debían poder aumentar la vibración del planeta a través de las líneas ley del mismo para crear una defensa global contra las razas de densidad y frecuencia vital más baja.
Pero el sistema que tenía Thoth en mente podía invertir el proceso fácilmente y permitiría bajar la frecuencia y hacerla compatible con las frecuencias lunares de manera uniforme alrededor del globo y adaptarla para propósitos concretos. Era un sistema que proporcionaba una forma de controlar la frecuencia de la Tierra sin tener que ir hasta la Luna. Sistema que Thoth utilizaría cuando las condiciones fueran las apropiadas y recibiera las órdenes oportunas.
Esto suponía un peligro para los lirianos de la Tierra según la visión y entendimiento de los karistus que no dejaban de poner un ojo a todo los que se hacía en la Tierra por parte de la Alianza. ¿De verdad que la Alianza estaba haciendo lo indecible para recuperar las civilizaciones perdidas o solo buscaba adaptar el planeta para el acomodo de las entidades oscuras? Si sus sospechas estaban en lo cierto, ¿por qué?
Las primeras instalaciones que recibirían la energía de las pirámides serían las estaciones de paso o bases mayormente subterráneas de la Alianza que no fueron destruidas completamente en los fatales eventos sucesivos que habían soportado desde la primera guerra antigua y que estaban también siendo rehabilitadas por Thoth y su ayudante con la colaboración de muchas razas estelares y sobre todo de la representación taygeteana que en tiempos remotos había establecido la primera colonia en Lemuria, habiendo aconsejado sabiamente cómo debía acometerse la reconstrucción y qué mejoras podían incorporarse tras haber aprendido cuales eran sus puntos débiles. A este grupo altamente técnico se les había sumado los Shemsu Hor para aportar, no solo su mano de obra, sino tambien su sabiduría.
Para Thoth no resultó esta vez ningún problema seguir las indicaciones de los ingenieros de Taygeta y los sabios locales, ya que lo importante de estas bases era conocer su funcionamiento y su ubicación, aunque tuvieran el carácter de secretas.
Los trabajos en la reconstrucción de las bases subterráneas en todo el mundo que recobrarían su función original y se añadirían otras nuevas iban muy adelantados gracias a que se estaban aplicando tecnología y conocimientos taygeteanos y lirianos muy avanzados. En el caso de Keh-met la esfinge destruida durante la gran inundación no sería respuesta y tan solo se mantendría en pie la que había salido relativamente indemne del cataclismo. Tan solo se observaba algo de erosión por haber estado expuesta a las aguas que habían inundado la planicie durante cientos de años.
Aunque el proyecto era global y debía desplegarse en todo el planeta, el ingeniero andromedano comenzaría, tal y como así se había insistido desde las altas instancias de la Alianza, por las pirámides de energía en las tierras de Keh-met, al norte de lo que quedaba del antiguo continente, justamente en el paralelo 30 del hemisferio norte y en el meridiano 31 este de la Tierra. Este punto estaba identificado como el centro geométrico de la Tierra y cuyo lugar era un nodo terrestre de alta energía porque algunas de las más potentes líneas ley del planeta pasaban por allí aumentando la eficiencia energética de las pirámides y también distribuyendo y conectando la energía con otras pirámides en otras partes del mundo, mayormente instaladas también sobre líneas ley.
Bajo las tierras de aquel lugar pasaba también un importante manto acuífero natural cuyo cauce se alimentaba del río que dio nombre a la colonia. Dichas aguas subterráneas serían de vital importancia para conseguir la máxima eficacia de los generadores de energía ya que disminuía drásticamente la resistividad del asentamiento. Este tipo de construcción ya había sido empleado con éxito por los lemurianos.

Para aquellas ubicaciones donde la pirámide no pudiera construirse sobre acuíferos, los ingenieros ya habían ideado la instalación subterránea de depósitos de mercurio rojo refinado como elemento potenciador de diferencial de carga, por su alta plasticidad de transmisión eléctrica y su bajísima resistividad. Al igual que se hizo en tiempos de esplendor de la Atlántida, el mercurio rojo, si fuera necesario emplearlo, sería importado desde fuera de la Tierra.

Para la construcción de las pirámides y en concreto las de Keh-met, se aplicaría tecnología punta de algunas razas de la Alianza, lo que permitiría cavar grandes extensiones y mover grandes cargas en muy poco tiempo, utilizando procesos de levitación por control antigravitatorio o por control sónico.

Thoth supervisaría directamente dicha construcción siguiendo un diseño propio que el mismo había desarrollado, pero con características muy similares a cómo se habían construido otras pirámides en otros planetas. El diseño se recogía en unos planos que estaban contenidos en un aparato altamente tecnológico extrafino en forma de tablilla y que proyectaba un haz holográfico de color verde esmeralda mostrando a voluntad el diseño en su totalidad o parcialmente. En este dispositivo de trabajo, Thoth guardaba información valiosísima de la Atlántida, de Lemuria y de más lugares de la Tierra y muchísimo conocimiento técnico.

También dirigiría la construcción de otras pirámides en lugares muy distantes del planeta para lo cual ya tenía otros ayudantes ingenieros de diferentes razas estelares pertenecientes a la Alianza y que seguirían sus instrucciones al pie de la letra. Dado sus altos conocimientos técnicos heredados de la Atlántida y Lemuria, la población local de todos los lugares donde se iban a construir centrales de energía punto cero ayudaría también, gracias a su gran sabiduría, a poner en marcha el proyecto y estaría bajo el paraguas de la Alianza.

Thoth, el heraldo de la Alianza para este proyecto miraba al cielo ensimismado y veía dos grandes luminarias que iluminaban la Tierra. Él sabía muy bien que una de ellas ya no era el planeta espejo, Tiamat, que había reflejado los haces del sol en su superficie acuosa y había dado la sensación de ser otra estrella. Pero Sol 13 no era un sistema binario, incluso ahora con la luna andromedana que era una caricatura de lo que había representado Tiamat.

Thoth había decidido orientar las pirámides hacia la constelación de Orión como muestra de obediencia y en honor a las entidades a las que rendía pleitesía y correlacionar proporcionalmente la posición, distancia y tamaño de las pirámides de Keh-met con la posición, distancia y tamaño de las tres estrellas del cinturón de Orión que tan visibles se hacían durante muchas noches del año terrestre. No existía nada técnico en esa decisión, tan solo algo personal. Era la forma de mandar un mensaje a sus amos para decirles que era leal a la causa y por otro creaba un distractor para el resto de las razas que ayudaban a la construcción del complejo de la planicie de Keh-met.

Al cado de un par de años, las dos bases subterráneas y las pirámides de Keh-met estaban operativas al cien por cien. Las tres pirámides de energía ya daban potencia a las bases subterráneas y a los asentamientos circundantes que se habían creado para albergar a los trabajadores de la Alianza de diferentes razas, como la taygeteana, urmah, engan y otras y los Shemsu Hor. Además, las pirámides ya enviaban energía de forma inalámbrica alrededor del globo conectándose con otras pirámides que también estaban siendo puestas en marcha. Era hora de reconstruir la colonia de Keh-met y hacerla una de las más importante del globo tras la destrucción de la Atlántida y Lemuria. Tras Keh-met seguiría la reconstrucción de otras colonias alrededor de la Tierra.

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Publicado por IngenieríaEstelar

Soy Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y después de una vida empleándola en asuntos materialistas he decidido orientarla hacia asuntos más espirituales.

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