Episodio 05: La semilla de la traición.

La semilla de la traición

«Cada persona solo puede interpretar
el mundo que le rodea con el mismo marco
y nivel de entendimiento que cada persona tenga,
y lo que está fuera de él simplemente
no lo ve, por lo tanto, no existe.»

Sophia Yazhi Swaruu.
Contactados extraterrestres
y ufólogos matrix 3D del canal Despejando Enigmas

Este sector de la galaxia.
Hace alrededor de ochocientos cincuenta mil años, marco temporal terrestre.

A pesar de que la Alianza Galáctica se hacía más grande y poderosa y de que los alfa-draco ya no eran socios confiables de los reptiles díscolos, las naves interestelares de éstos seguirían guerreando en la galaxia tratando de alcanzar objetivos lirianos para satisfacer sus necesidades. La persecución se producía en cada rincón del espacio porque no en todos los rincones estaba la nueva coalición estelar y allí también podrían esconderse los lirianos que hacía ya miles de años habían salido de la estrella Vega.
Los reptiles hostiles registraban cada sol y cada agujero negro en busca de su ansiada raza liriana. Era una pena y una suerte que la tecnología de estas razas reptiles regresivas no estuviera tan avanzada como para conseguir la navegación supra luminar, aunque eso lo solventaban más o menos con el desplazamiento por soles y agujeros negros y utilizando otros portales naturales que tan bien conocían.
Pero además del frente militar activo establecido en una percepción de consciencia media de todas las razas, los sauroides hostiles ya estaban pergeñando los planes que iban a desarrollar en el astral, en un nivel energético no muy habitado ni visitado dentro del espacio. La mayoría de los reptiles eran expertos en manejarse dentro del astral y la mayor parte de su tiempo vivían o mejor dicho dormían allí. Sabían que en el bajo astral existían otras entidades oscuras que podían ser sus aliados en un momento dado con una capacidad de interferir o de infiltrarse sin ser detectados dentro de otros planos, si las condiciones energéticas eran las adecuadas y si las frecuencias de resonancia fueran equivalentes.
La idea fundamental de esta operación era atacar la Alianza Galáctica desde adentro en vez de invertir en equipo militar menos avanzado tecnológicamente y con el que sobrevivirían a duras penas. Y para atacar la Alianza desde adentro de manera sigilosa y clandestina, los usungal habían planteado diferentes opciones que tenían como objetivo, no la destrucción de la misma Alianza, sino hacerla trabajar para el Consejo de Orión permitiendo la infiltración de las fuerzas reptiles dentro de las líneas enemigas con el fin de tomar el control, si no de toda la Alianza, al menos de una buena parte envuelta en las densidades más cercanas a la 4D ó 5D inferior.
Una vez tomado el control de la Alianza, podría desviarse el curso de los acontecimientos, utilizar sus recursos ilimitados para los intereses sauroides y adaptar el entorno para la supervivencia y crecimiento de las razas reptiles regresivas. Y ante esa posibilidad, se había decidido realizar una reunión en una nave de guerra aliada para debatir las diferentes propuestas.
La enorme estancia de la nave draco donde se mantenía la reunión entre los representantes de varias razas sauroides era oscura, apenas iluminada por las imágenes holográficas de los controles que salían de las paredes de la sala. El ambiente estaba cargado como si las moléculas del aire que respiraran esas entidades estuvieran vibrando a una frecuencia muy baja. El representante draco de cuatro metros y medio de alto, de aspecto escamoso y tenebroso y con alas de dragón hablaba telepáticamente a los otros personajes de las razas sauroides presentes haciendo aspavientos con sus enormes patas delanteras y agitando visiblemente las alas.
—Está claro que, en las actuales circunstancias, la Alianza Galáctica de razas lirianas no tardará en destruir nuestra coalición reptil y muy probablemente nuestras propias razas y civilizaciones —dijo un contrariado draco—, aunque no creo que lleven eso a término, llegado el momento, por su alto nivel de consciencia. Y ese mismo nivel, superior al nuestro, les permite obtener del éter más poder de lo que podemos obtener nosotros, así que, si queremos vencer en esta guerra y hacer de la Alianza Galáctica una más sumisa a nuestros intereses, tenemos que considerar otras maneras de enfrentarnos a ellos.
—¿Cómo vas a doblegar tal poder y hacer que cumplan nuestros deseos sin que nadie dentro de la organización se dé cuenta de que están siendo manipulados? — preguntó el representante naga.
—Nosotros tenemos algo que ellos no tienen —intervino el representante usungal.
—¿Qué? —preguntaron todos al unísono.
—Malicia —respondió el usungal con una mueca en su rostro llena de maldad—. Ellos son todo conciencia, ética, moral, bondad y espiritualidad y nosotros tenemos otra ética y otros intereses completamente diferentes. Llamadle maldad si queréis, aunque solo sea otro punto de vista. La dualidad solo existe en las consciencias muy simples.
—¿Cuáles son vuestras ideas para enfrentarnos a ellos? —inquirió el draco.
—Primeramente, podríamos hacer un ataque desde el astral a personas clave dentro de la organización u oficiales de alto rango parasitándolos y tomado el control de sus mentes —propuso el usungal, no teniendo datos suficientes para asegurar el éxito de su propuesta.
—Eso es complicado debido a las frecuencias —objetó el draco—. Las de las entidades del bajo astral y las nuestras propias son más bajas y sería difícil interferir. Podríamos aplicar el principio de frecuencias dominantes e intentar aplicar más potencia a las nuestras, pero eso significaría que tendríamos que usar tecnología que sería fácilmente detectada. Lo mismo nos pasaría si queremos ocupar el cuerpo de un recién nacido. La frecuencia de la madre nos haría completamente incompatible y tendríamos que abducirla para prepararla y adaptarla a nuestras frecuencias.
—¡Ah! —exclamó el naga al oír la propuesta del draco— Otra manera podría ser la abducción de ciertas personas e insertar un implante etérico que les baje la frecuencia y les haga compatible con nosotros. En ese momento podríamos parasitarlo desde el astral y tomar el control del biotraje.
—La abducción —dijo el usungal—, tanto para el caso comentado antes y el propuesto ahora, lleva aparejado dos problemas. Primero sería difícil acercarse al posible abducido sin ser detectado, aunque fueran otras razas, como los grises, los que realizaran la abducción. Ya sabéis que están en alerta máxima y nos descubrirían fácilmente. Segundo, en el supuesto de solventar el primer problema, el abducido es una persona de alta frecuencia y no se dejaría controlar fácilmente.
—Habría que estudiarlo mejor —reflexionó el representante draco—, pero sí, creo que sería difícil resolver el primer problema y aunque pusiéramos nuestras naves en modo camuflaje nuestra huella energética desvelaría nuestra posición.
—¿Alguna opción más? —preguntó el naga.
—Creo que hay otras dos posibilidades más. Ambas se soportan en nuestra capacidad y experiencia en genética avanzada —volvió a hablar el representante de la raza usungal—. La primera podría ser modificar el ADN de ciertos sujetos de la Alianza para hacer que la frecuencia de su dinámica energética fuera compatible con las de las entidades del bajo astral y ser parasitable fácilmente. Y la segunda sería introducir uno o varios clones con ADN andromedanos o de otra raza controlado por nosotros de forma telepática o bien programados desde nuestros laboratorios y dotados con cierta independencia para que no levanten ninguna sospecha y no puedan ser detectados fácilmente.
—La primera de esas dos propuestas la veo complicada —dijo el draco— y nos lleva de vuelta a los problemas mencionados antes sobre la abducción. ¿Cómo conseguiremos alterar su ADN sin que detecten que lo estamos haciendo? No podemos aplicar ninguna tecnología o acercarnos a los sujetos sin que lo perciban. Sin embargo, a la segunda opción le veo muchas posibilidades. Solo tenemos que buscar el modo de introducir los clones dentro de su entorno.
—Sí, eso es más sencillo —dijo el usungal—. Una vez dentro de las naves principales de la Alianza sería fácil para ellos empezar a corromper y engañar a los verdaderos andromedanos. A los clones les programaríamos con falsos conceptos, creencias y temas de espiritualidad y metafísica que propagaríamos por toda la Alianza Galáctica jugando en nuestro favor. Incluso eso nos permitiría bajar la frecuencia de los verdaderos oficiales de la Alianza permitiendo ser parasitables desde el astral. Y una vez hecho esto, el o los clones podrían ser retirados o eliminados para que no fueran descubiertos.
—¡Es una buena idea! —exclamó el draco— Y, aunque existe la posibilidad de que pudieran ser descubiertos, nunca pensarían que uno o varios clones podrían estar infiltrado entre sus filas. Creo que debemos trabajar en este punto. ¿Tenemos ADN andromedano, arcturiano, antariano o de cualquier otra raza miembro relevante de la nueva Alianza?
—Seguro que tenemos en nuestros laboratorios procedentes de las persecuciones y cacerías que hemos estado realizando a las colonias lirianas —respondió afirmativamente el usungal.
—De acuerdo, trabajemos en ello —dijo el draco—. Mientras tanto debemos seguir con el barrido del espacio como hasta ahora. No debemos bajar la guardia ni dejar de insistir en nuestra persecución a los lirianos para que no terminen sospechando que tramamos otra cosa.

Llegados a este punto la reunión se dio por finalizada y los participantes abandonaron la nave draco para volver a las suyas. Habiendo sido consideradas las primeras propuestas y visto que era difícil someter por diferentes medios a las almas lirianas por su alta frecuencia y consciencia, se descartaban los planes de bajar su frecuencia de forma artificial y poder parasitar sus biotrajes o los de acceder al biotraje desde su nacimiento o intentar algún tipo de abducción para facilitar un hibridaje. Finalmente se había tomado la decisión de trabajar con clones para contrarrestar el poder de la Alianza Galáctica.

Desde ese mismo instante, se empezarían los trabajos con los prisioneros que habían hecho en sus embates contra las razas humanomorfas. Habían confirmado que entre los esclavos y prisiones hechos en sus cacerías había entidades de las razas buscadas y que efectivamente, había material genético suficiente para desarrollar los clones. Los trabajos se realizarían en el planeta de los usungal en la constelación de Orión. No querían exponerse a ser atacados en las propias naves que también estaban dotadas con avanzadísimos laboratorios. El trabajo planetario estaría más protegido y se llevaría a cabo de manera mucho más rápido y secreta.

Desarrollarían varios clones con diferentes funcionalidades y programaciones y de diferentes razas. Era lo más conveniente. Modificarían la función telepática de los clones para hacerla más potente y segura y además se prepararía concienzudamente la programación de los clones insertando en sus memorias falsos conceptos espirituales, de metafísica y de otra índole con el fin de blanquear con el tiempo la imagen de las razas sauroides regresivas. El objetivo final de todo el plan era que la Alianza Galáctica terminara trabajando para las razas reptiles.

Sabían que cuando estuvieran preparados los clones, el trabajo de estos debería de hacerse muy cuidadosamente, tomara el tiempo que tomara. Las razas sauroides eran muy longevas y persistentes en sus labores, así que no tenían prisa. Llegado a buen término la fabricación y programación de los clones, estos serían introducido en una nave capturada de la Alianza y se enviaría al espacio para que fuera encontrada por otras naves de la Alianza. Los clones contarían la falsa y elaboradísima historia de sus vidas, de su captura por parte de los reptiles y de cómo habían sido capaces de escapar de sus garras. Serían oficiales de alto rango para que pudieran ser incorporados en las grandes naves de la Alianza y tomaran el control de las mismas con prontitud.

En las mentes de los clones se sembraría también la semilla de la traición. Funcionarían como mentores o guías espirituales. Mentores de aquellos a los que se les inculcaría la idea de ser débiles de espíritu haciendo tambalear también la propia sociedad holística en la que se desarrollaban. Muchos caerían en la tentación por su presunta debilidad y serían fáciles de manipular y de sobornar y se les prometería enormes dádivas y prebendas y no solo en lo material sino también a nivel espiritual.

Cuando se alcanzara ese momento, muchos altos mandos de la Alianza Galáctica trabajarían en la oscuridad para facilitar a las razas sauroides todo lo necesario para su perpetuación y expansión en este sector de la galaxia. La Alianza se convertiría en el nuevo Consejo de Orión que tanto deseaban las razas sauroides negativas una vez que los alfa-draco ya se habían distanciado espiritualmente de estas razas.

Si los planes de las razas reptiles hostiles tenían éxito, las consecuencias de infiltrar los clones en la Alianza Galáctica serían devastadoras. Nadie sería capaz de imaginar como habría podido suceder. La magnánima, poderosa y espiritual Alianza se convertiría en el brazo armado más poderoso de las razas sauroides y representaría el peligro y la amenaza más grande jamás vista en este sector de la galaxia. La Alianza Galáctica había quedado comprometida irremediablemente si alguien no lo solucionaba con prontitud y energía.

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Publicado por IngenieríaEstelar

Soy Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y después de una vida empleándola en asuntos materialistas he decidido orientarla hacia asuntos más espirituales.

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