Episodio 04: Alianza Galáctica.

Alianza Galáctica

«…y lo que la gente llama densidad no es
otra cosa que un conjunto de niveles
dentro de un gradiente de conciencia
sostenida por un individuo específico
o por acuerdos dentro de un grupo de
individuos.»

Athena Swaruu.
Video de Agencia Cósmica: Federación Galáctica
¿Qué es? Taygeta (Pléyades) y Federación
– Acusaciones mutuas (Parte 1)

Este sector de la galaxia.
Hace unos novecientos mil años, marco temporal terrestre.

Aunque realmente no se podía hablar de una traición al Consejo de Orión, si se podía decir que muchas de las razas pertenecientes al mismo tenían intereses diferentes al resto que lo formaban, incluido los fundadores. Desde el punto de vista de la raza liriana, era indistinto que las razas sauroides más regresivas y hostiles tuvieran puntos de vista o intereses diferentes al resto de los miembros. El problema era que esos intereses particulares sauroides, aun cuando pudieran ser distintos de una raza a otra, todos tenían un objetivo común: era necesario la persecución, esclavización, explotación y extinción de la raza liriana de Lyra y, muy seguramente, la de todas aquellas que tuvieran similares características, para mantener la propia supervivencia de las razas sauroides y su evolución.

Por tanto, ante la persecución reptil creciente en este sector de la galaxia por parte de las razas draco, unsungal, naga y otras menores, era fundamental acometer varias acciones importantes para los grupos que huían de la feroz persecución. Por un lado, alejarse todo lo posible de la constelación de Lyra, punto inicial de la acción de las fuerzas invasoras. Por otro, esconderse de la mejor manera posible en cualquier planeta habitable de este sector de la galaxia o más allá si fuera necesario, sobrevivir y rehacer la sociedad liriana y por último contactar con otras razas de aspecto liriano que pudieran estar en peligro por causa de la persecución sauroide, intentando establecer una alianza cuyas bases no solo se erigieran por la necesidad de sobrevivir, de cooperar y de protegerse mutuamente, sino también para levantar un poderoso frente militar que contrarrestara y desarbolara todas las amenazas sauroides, favoreciendo, a su vez, el intercambio cultural, científico, tecnológico y militar y promoviendo el desarrollo y expansión espiritual.

Así pues, con estas líneas maestras en mente, las expediciones lirianas, gracias a su avanzada tecnología en navegación estelar y su conocimiento profundo del espacio, fueron sorteando los peligros que encontraban en su deambular por el espacio y terminaron por establecer pequeñas colonias en constelaciones y planetas lejanos con la suerte de encontrarse a otras razas de aspecto humanomorfo.

No fue difícil establecer las primeras alianzas con andromedanos y arcturianos, razas con intereses similares a los lirianos y muy poderosas que ya trabajaban en lo que ellos llamaban Consejo de Andrómeda, que incluía múltiples razas y cuyo propósito era establecer acuerdos comerciales y de seguridad. Ahora, con la participación de los lirianos y sus dificultades, esos acuerdos deberían de expandirse de forma óptima debido primordialmente a la amenaza reptil, incluyendo pactos de intercambio tecnológico y militar. Los lirianos habían aprendido que el no prepararse para la guerra no garantizaba la paz y tenían claro que el no querer convertirse en guerreros podría llevarlos otra vez a perder su patria y su propia vida.

Y no solo los acuerdos deberían de expandirse a ese nivel; era fundamental que dicha alianza se adaptara de la misma manera a cómo se desarrollaban las sociedades de las razas miembro. La organización interna de la alianza, de alcance galáctico, debía ser inequívocamente la de una sociedad holística, donde la ética, la moral y la espiritualidad fueran los factores predominantes y con un diseño tal que estuviera presente en todos los niveles de consciencia que se extenderían o trascenderían a otras densidades que quedarían interconectadas influyéndose en todos los niveles.

De esa manera, se construiría la tradicional estructura de consejos escalonados que fueran desde los consejos locales de pequeñas localidades, consejos de ciudades, consejos regionales y hasta los consejos planetarios o de constelaciones enteras, pudiendo interconectarse todos de manera que cualquier problema específico que surgiera, si no podía resolverse en un nivel, inmediatamente se buscaría la ayuda del consejo inmediato en el nivel más expandido por encima de ellos, y así sucesivamente después de que se lograra el poder mental y los recursos necesarios para poder resolver cualquier problema que tuvieran entre manos.

Todos estos consejos debían estar formados por ciudadanos pertenecientes a las razas miembro. Como era de esperar, para cada miembro, ya fuera un solo individuo o toda una civilización o grupo de civilizaciones, la Alianza Galáctica le asignaría una tarea o tareas de acuerdo con su capacidad y experiencia. Entonces, entre los miembros de la alianza, algunas razas trabajarían más en la distribución de alimentos y recursos materiales, otras en investigaciones y avances científicos y tecnológicos, y otras en operaciones militares y de defensa establecidas con la misión de proteger a los miembros, así como de hacer cumplir las reglas y leyes de la Alianza Galáctica acordadas por el consejo de nivel de consciencia superior.

Mientras esto se construía poco a poco, las fuerzas sauroides seguían con su persecución de las razas lirianas. Los enfrentamientos militares entres razas opuestas cada vez eran más encarnizados por la fuerte oposición de las fuerzas lirianas apoyadas completamente por las razas de la nueva alianza. Ya no era tan sencillo subyugar y someter a la raza liriana. Esos tiempos habían acabado ya para los sauroides que ahora tenían un enemigo mucho más poderoso de lo que se habían imaginado y mucho mejor preparado militarmente.

Las bajas eran numerosas en ambos bandos, y aunque la hegemonía reptil iba cada vez a menos, no cejaban en su empezó de extinguir todo atisbo de raza liriana. Las guerras de Orión seguían adelante en diferentes constelaciones, estrellas y planetas de toda la galaxia conocida.

Los alfa-draco y urmah contemplaban con estupor la ferocidad y sinsentido de los draco, usungal y naga y aunque entendían y aceptaban su forma de ver las cosas y las necesidades que los llevaba a ser tan hostiles, empezaban a rechazar de plano la forma despiadada de actuar contra las razas que no eran reptiles. Había que sembrar la semilla de la espiritualidad y de la bondad en esas razas, aunque sería muy difícil. Alfa-draco ya estaba en ese proceso, por eso no consentían el proceder de esas razas sauroides y urmah, aun cuando se trataba de una raza muy combativa y militarizada, también estaban en el camino de la evolución espiritual desde eones atrás.

Sin embargo, aunque los alfa-draco consideraban que la creación de una gran organización para garantizar la paz y las buenas interacciones entre sus miembros era una opción deseable y necesaria, no podían pertenecer a dicha alianza por el hecho de ser también una raza sauroide. Su idiosincrasia, su cultura y su ADN conectaban ancestralmente con todas las razas sauroides regresivas o no, con lo que se oponían a combatirlas frontalmente y de forma activa, pero abrían la puerta para luchar contra ellas de forma más indirecta y reactiva dando buena cuenta de los sauroides que fueran capturados y no eliminados por los miembros de la nueva alianza.

Querían mantenerse neutrales, pero con un nivel alto de moral y ética, por lo que no permitirían más atrocidades. Los urmah, gracias a tener buenas relaciones con alfa-draco, intentaron convencerlos para que se unieran a la Alianza Galáctica y hacer frente a aquellos que habían ayudado a construir el Consejo de Orión y que lo habían traicionado de esa manera.

La recién creada Alianza Galáctica también tendría como objetivo unir civilizaciones y culturas afines de todas las especies y, además, proteger y ayudar de la mejor forma posible a otras razas que no fueran miembros oficiales, como razas menores que todavía se encontraran en una etapa preindustrial, pero siempre considerando éticamente correcto el limitar tanto como fuera posible todo contacto con dichas culturas y civilizaciones no interestelares.

Una raza podría postularse como miembro de dicha alianza siempre y cuando tuviera capacidad de navegación interestelar, fuera progresiva y respetuosa, con deseos claros de llevarse bien y cooperar e interactuar con los demás miembros de la Alianza de manera segura y productiva. La raza Urmah cumplía esos requisitos y después del desastre de Lyra su predisposición a ser mimbro de ella era enorme.

En esta nueva Alianza Galáctica se establecerían las preceptivas reglas y leyes del espacio acordadas por el Consejo superior que daría a todos los miembros un marco de reglas legales, éticas y morales a seguir para garantizar, en la mayor medida posible, una relación pacífica entre sus miembros y asegurar su perfecto funcionamiento.

La regla más importante creada por la Alianza es la que se llamaría La Primera Directiva. Se había establecido al mismo tiempo que se creó la Alianza y formaría parte de sus leyes primordiales. Esta primera directiva estaba formada por un conjunto de reglas que evitarían o impedirían que una raza ajena interfiera de manera poco ética en otra civilización en un estado de desarrollo menor. Ya fuera intencional o accidentalmente.

Las razas sauroides habían estado viendo como la Alianza Galáctica crecía y crecía y con eso cómo su fuerza menguaba y menguaba. Innumerables razas se estaban uniendo a la nueva alianza; andromedanos, arcturianos dieslientiplex, antarianos alfrateanos, sirianos, engan, sasani, largan avianes, urmah y muchos más.

Aun así, los sauroides no podían darse por vencidos. Sabían de sobra que la Alianza Galáctica de planetas unidos podría ser tan poderosa que aniquilaría del todo a las razas sauroides regresivas y si no podían acabar con ella militarmente o a nivel de conciencia, tendrían que emplear otros métodos menos aparentes y más efectivos. Habría que hacerlo desde adentro. Habría que plantar la semilla de la traición que tendría que florecer en el momento oportuno. Los sauroides eran expertos sembrando semillas de este tipo y se manejaban muy bien en el bajo astral.

Desde allí podrían actuar sin ser detectados fácilmente, así que estaban analizando diversas posibilidades que podrían funcionar de tal manera, que les permitieran infiltrase etéricamente en algunas de las razas de la recién fundada alianza como eran los andromedanos y arcturianos con el fin de corromper y controlar a los cabecillas de dichas razas y manipular el destino de la Alianza Galáctica a su favor.

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Publicado por IngenieríaEstelar

Soy Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y después de una vida empleándola en asuntos materialistas he decidido orientarla hacia asuntos más espirituales.

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