Episodio 26: Los tentáculos del Cabal.

Los tentáculos del Cabal

«Esta cábala, a su vez, constituye una
rama importante del grupo aún más
antiguo al que me refiero como las
Illuminati Femeninas, más conocidas
por los investigadores como la Orden de Sión,
siendo esta última la infame Corte del Dragón
ante la cual se inclinan todas las demás órdenes ocultas.”

Michael Tsarion.
La Orden de Sión y el Cristianismo Oculto.

Europa y Oriente Medio.
Desde hace 5.600 años hasta la actualidad.

La expulsión de los lirianos atonistas de Keh-met provocó la aparición de dos camarillas que tomaron dos caminos diferentes. Una de ellas fue comandada por Akhenatón y Meritaten y fue seguida por lirianos que, no solo consideraban a Akhenatón como su profeta, sino que sentían también una cierta nostalgia por volver a la tierra de sus antepasados.

Sin embargo, la mayoría de los lirianos atonistas que abandonaron Keh-met optaron por rechazar las agendas de un obsesionado Akhenatón y no seguirle a él ni a sus sacerdotes extremistas atonistas. Este segundo grupo de lirianos se dirigiría a la derecha del delta del rio de los lodos negros y seguiría una ruta hacia el este llegando a Canaán, las tierras de sus antepasados hicsos donde se asentarían de forma definitiva llevando también el Culto a Atón.

Como resultado de esta escisión y consiguiente blasfemia, Akhenatón y sus atonistas de élite consideraron a este grupo disidente y a sus descendientes parias degenerados. En sus mentes, los seguidores de Akhenatón eran los verdaderos adoradores de Atón y no renegados que preferían dispersarse. Y los descendientes de Meritaten y Mil, se convertirían en la nueva y poderosa nobleza atonista-milesiana, pero siempre bajo el ojo atento de la Corporación reptil. Los lirianos bajo Akhenatón se encargarían de que los lirianos traidores, desobedientes y egoístas fueran desterrados de la vista de Yahvé y condenados como tribus perdidas.

Con la conquista atonista de Ériu y el establecimiento de los pilares y el cuartel general del Cabal regresivo, comenzaba otra etapa para la civilización que había surgido de las cenizas de la Atlántida y Lemuria. La nobleza atonista-milesiana tomaría el testigo para conseguir que la oscuridad pudiera tener un papel preponderante sobre la luz. Ahora había que empezar a extender las garras y exportar los planes del Cabal hacia otras partes del mundo y establecer sucursales que ayudaran a expandir los tentáculos de la Corte del Dragón, es decir de la Corporación reptil con base en Saturno.

Los planes que los herederos de Meritaten habían sido insertados en sus mentes por la Corporación reptil llevaban a la destrucción de todo atisbo de culto estelar que había sobrevivido en Ériu tras la desaparición de la Atlántida y Lemuria. Era imprescindible hacer desaparecer a los druidas, bardos, dioses, diosas y cultos ancestrales y, como la Orden Druídica dentro de Ériu era principalmente amonista y, por lo tanto, antiatonista y antimilesiana, esto provocaría indefectiblemente su propia caída y aniquilación. Para cuando el cristianismo comenzó en las Islas Británicas, todo había terminado para los bardos y druidas.

A pesar de la erradicación sistemática en Ériu de los lugares de aprendizaje druídico, la nobleza atonista-milesiana sabía que éstos existían en la mayoría de todas las tierras, por lo que el Cabal debía de expandirse de manera similar. Era imposible organizar y controlar un imperio mundial desde las tierras de Ériu. Las islas británicas estaban geográficamente demasiado al oeste para una gestión eficaz. Para estar más cerca de los lugares de interés, los ejecutivos corporativos atonistas empezaron a codiciar Roma y hasta allí se desplazaron y establecieron. Finalmente, los agentes del Cabal serían enviados desde Ériu y Roma a muchas otras regiones y para muy oscuros propósitos.

Con una sucursal del Cabal ya en Roma, se crearía el imperio romano como brazo ejecutor de los planes expansionistas del Cabal y controlado por éste. El imperio romano empezaría a invadir todos los territorios que no estuvieran totalmente controlados por el Cabal y su principal función sería barrer del mapa todo atisbo de culto solar amonista y recolectar todo lo incautado para llevarlo a Roma. Roma se convertiría en el almacén de los secretos de la historia de la humanidad. Como consecuencia de esta nueva forma de operar, los mercenarios romanos y normandos a su servicio serían invitados a Gran Bretaña y las tierras de Ériu, para asistir la campaña de asesinato en masa de los druidas.

En cuanto a Keh-met, aun cuando el Cabal había decidido no volver nunca más, el hecho era que de momento no le preocupaba la evolución de la que, hacía tiempo, había sido la civilización postdiluviana más poderosa. No obstante, y a pesar de esa despreocupación, mantendría en pie su venganza. El Cabal sabía con seguridad que los mentores extraterrestres y las razas pertenecientes a Alianza Galáctica que una vez habitaron las tierras de las pirámides no volverían a hacer presencia de forma masiva, como ocurrió en la era predinástica, y a facilitar el crecimiento técnico y espiritual de la antigua colonia atlante.

Sabía que la vida había continuado tras la expulsión de Akhenatón y sus recalcitrantes atonistas y que la civilización allí recuperó su culto a Amón-Ra y gozó de una cierta prosperidad en manos de Ramsés II. Sin embargo, veía con satisfacción que dinastía tras dinastía, la decadencia de Keh-met era palpable y que sus moradores tan solo vivían de lo construido en épocas anteriores y de los recuerdos de sus divinidades antiguas. Vio como Keh-met cambió de nombre a Aegyptus en el periodo grecorromano y más tarde a Egipto donde ya solo quedaba las ruinas de una civilización altamente avanzada y el orgullo imborrable de haber pertenecido a ella.

Luego llegaron las hordas romanas que, con su ambición conquistadora e imperialista, pusieron en jaque la dinastía Ptolomaica que sería la última en Egipto. La princesa Arsinoe, hermana del títere del Cabal Cleopatra, le pondría difíciles las cosas a Julio César que sería derrotado por ella en la batalla de Alejandría, pero que sería perseguida por las tropas romanas viéndose obligada a dirigirse a Ériu, para encontrase con los descendientes de sus ancestros simpatizantes de Amón-Ra. Ella nunca llegaría a su destino porque sería apresada por una patrulla romana en el sur de Francia y enviada cautiva a Roma.

La princesa representaba todo lo odiado por la Corporación reptil ya que se había comportado como una verdadera lemuriana-taygeteana luchando contra las fuerzas del mal y tratando de liberar al pueblo de Egipto del yugo romano reptil atonista como las antiguas lemurianas trataron de liberar a los esclavos atlantes. Arsinoe sería el personaje perfecto para que el Cabal regresivo diera vida a la historia de María Magdalena en su falso libro sagrado de la Biblia.

Después de la dinastía Ptolomaica, serían los emperadores romanos quienes gobernarían y controlarían Egipto, convertido y relegado a una simple provincia del imperio, ocultando cualquier vestigio del culto estelar amonista y encargándose de deshacerse de pruebas que revelaran la existencia de razas extraterrestres progresistas en el desarrollo de la civilización egipcia. El Cabal tomaba control total sobre las tierras del antiguo Keh-met y cumplía por fin su venganza manifestada miles de años atrás. 

Ante las atrocidades cometidas contra todo lo druídico y el expolio e incautación de las antiguas arboledas, sitios sagrados y, lo más importante, minas de Ériu y Gran Bretaña, la nobleza atonista-milesiana debía aplacar el descontento del resto de la población de la Europa occidental y para hacerlo crearon un druidismo propio. Los atonistas se dieron cuenta de que sus objetivos podrían lograrse si fabricaban una religión que pareciera ser una continuación satisfactoria del druidismo.

Esta forma corrompida de teocracia solar de origen totalmente atonista llevaría a la creación del cristianismo y del judaismo, siendo su lugar de nacimiento Gran Bretaña. Más tarde, después de su invención, se extendería por toda Europa y Oriente Medio, donde se gestarían las historias inventadas del Antiguo y Nuevo Testamento. Los primeros cristianos eran conocidos como culdeanos, terapéuticos o sugerentemente como galileos. La figura inventada de Jesús se basó en el antiguo dios de Ériu llamado Iesa.

Por medio de la nueva religión, el Cabal lograría sofocar la resistencia del pueblo y crear cierta aprobación a sus manipulaciones. Menos de mil años después de que los atonistas-milesianos tomaran el poder, las iglesias y capillas cristianas, así como las vastas propiedades aristocráticas bajo su propiedad, se encontrarían en o cerca de los depósitos minerales de las Islas Británicas. Esta riqueza mineral, además de los tesoros que los atonistas ya poseían desde sus días en Egipto, contribuyeron a construir su segundo gran imperio mundial en el que el sol nunca se pondría.

El Cabal regresivo preservaría con ahínco la historia oculta del cristianismo, sabiendo muy bien que esta religión no se había originado entre aquellos que el mundo conocía como judíos. El Cabal sabía perfectamente quiénes eran los verdaderos judíos y por consiguiente que, tanto el judaísmo como el cristianismo, fueron creaciones de los atonistas egipcios instalados en Gran Bretaña e Irlanda. Los cristianos se distinguirían de los judíos diciendo que descendían de las doce tribus, mientras que los judíos descendían de la tribu de Judá, llamada así por el cuarto hijo de Jacob, es decir que los judíos serían, como los cristianos, simples conversos a su religión.

Además, había que decir que los que salieron de Egipto serían conducidos a la Tierra prometida por Yahvé. Pero el pueblo de Israel no había existido tal y como lo habían maquillado. La raza judía o hebrea no existía como tal. No tenían genética especial. Fue un constructo del Cabal. Los que salieron de Egipto no eran israelitas esclavos de los faraones. Eran egipcios y se fueron libremente detrás de Akhenatón. Más adelante, el Estado de Israel se establecería legalmente por los sionistas el día en que se congregan los jefes de los Illuminati, un día conocido como Mercuralia, en honor al dios andrógino Mercurio en directa alusión a la dinastía merovingia y la nobleza hicsa de Egipto.

Aunque, sí se podría decir que había un Israel. El nombre en sí se usaba en un monumento egipcio antiguo para referirse al pueblo de Canaán contra el que luchó en campaña militar el faraón Merenptah de la XIX dinastía 111 años después de la expulsión de Akhenatón. Pero este no era el Israel del que hablaba la Biblia del Cabal.

La gente de Ysiraal habían sido identificados por el faraón como los nómadas de los edomitas Shasu o pastores y fueron clasificados por él como los merodeadores confederados que invadieron Egipto y fueron derrotados en una gran matanza en la batalla de Procepis. En este mismo momento, cuando el pueblo de Ysiraal y su simiente estaban siendo aniquilados, hubo un éxodo del edomita Shasu que ha sido puesto al servicio de la falsa teoría en nombre de la historia bíblica.

Israel se convertiría en poco más que un estado masónico y la masonería no era más que el judaísmo oculto o, más correctamente, el atonismo. El Estado de Israel se convertiría en un patrimonio de la monarquía británica, financiado por el gobierno pro-sionista de los Estados Unidos de América, siendo realmente el quincuagésimo primer estado federal de Estados Unidos.

Todo esto parecía indicar que eran los judíos y el judaismo los que estaban detrás del Cabal cuando en realidad en el Cabal estarían ciertos lirianos que falsamente afirmarían ser judíos y podrían simplemente estar utilizando el judaísmo como tapadera para sus actividades subversivas y oscuras porque en realidad los atonistas odiaban a judíos y cristianos con pasión y habían fomentado muchas atrocidades contra ambos grupos.

Con los lugartenientes de la nobleza atonista colocados en altos cargos dentro de las instituciones del judaísmo y el cristianismo, serían capaces de provocar interminables rivalidades y conflictos, guerras y actos de genocidio, en los que ambas partes sufrirían dolor y pérdida que, de paso, alimentarían a las entidades regresivas de la Corporación reptil con suculento loosh. Y todo esto ante los ojos de una Alianza Galáctica que miraba a otro lado y trataba de convencerse a sí misma de que la Corporación reptil era una manifestación liriana y, por consiguiente, los problemas de los lirianos debían resolverlos los lirianos.

A partir de ahí, se fundarían logias masónicas que estarían llenas de los miembros de casi todas las familias bancarias judías, incluyendo familias como Rothschild, Adler, Speyer, Hanuer y Goldschmidt. Además, los poderosos judíos atonistas disfrutarían de estrechas relaciones con el papado, también fanático atonista. Un miembro de la familia Rothschild sería nombrado Caballero de Malta, y sorprendentemente su familia sería guardiana del Tesoro del Vaticano. El poder del Cabal empezaba a hacerse inmenso.

Uno de los muchos tentáculos del Cabal también llegaría a tomar el control de la maligna mafia jázara desde donde se intentaría tiranizar a todo el mundo y erradicar todas las religiones abrahámicas creadas por el propio Cabal y permitiendo el Talmudismo Babilónico, creado por los propios jázaros, siendo una religión secreta híbrido satánica y que no era otra cosa que el antiguo Culto a Atón. Los jázaros pusieron en marcha varias acciones para hacer que Inglaterra fuera segura para la banca. Tras una serie de guerras se constituyó la City de Londres como la capital bancaria europea y se puso en marcha el inicio del imperio Británico y el gobierno del Cabal.

Grandes familias como los Rothschild se convertirían en testaferros de este grupo mafioso, el mayor sindicato del crimen organizado del mundo que se infiltraría y secuestraría la banca mundial y serían los responsables de los ataques de falsa bandera del 11S en 2001. La Corporación reptil se daría un festín con el sufrimiento que esto creó, no solo en EE. UU., sino en todo el mundo.

El FBI sería creación de ellos y sería para proteger a sus banqueros-gánsteres, orquestando la revolución bolchevique en Rusia para cobrarse una terriblemente salvaje y sangrienta venganza contra sus inocentes habitantes, lo que había sido tramado durante muchos años desde que el reino de Jazaria fue destruido por Rusia y otros países aledaños. Cien millones de rusos fueron exterminados, en un inmenso ritual satánico, por los bolcheviques bajo el control de la mafia Jázara.

Finalmente, para lavar su imagen se infiltraría y apoderaría de todo el judaismo y manipularían la mente de los judíos. Lograrían controlar la banca, Wall Street, las profesiones en general, el congreso de los diputados de EE. UU. y los principales medios de comunicación, obteniendo mucha riqueza y éxito. Establecerían un sistema de nuevo orden mundial que enseñaría e inculcaría en las mentes de los judíos influenciables el delirio paranoico colectivo de su superioridad racial que suponía que todo los goyim (gentiles) tenían la intención de asesinar en masa a todos los judíos. A toda esta paranoia la llamaron sionismo mundial.

La mafia jázara de los Rothchilds sería la representación más maligna de la Corporación reptil en la Tierra y estaría bajo las órdenes directas de los dracos de la Corte del Dragón en Saturno con delegación en la Tierra.

Pero no solo se extenderían los tentáculos del cabal alrededor del mundo, también tenían que organizarse para obtener un inmenso poder y controlar absolutamente todas las instituciones tal y como había sido establecido en los pactos de la Corporación reptil con Akhenatón. Y esto lo harían con el monstruo de tres cabezas formado por la City de Londres, el Vaticano y Washington DC junto con el Pentágono.

La City de Londres controlaría las finanzas del mundo a manos de la mafia jázara, el Vaticano sería el instrumento del control religioso y de poder del sempiterno imperio romano que custodiaba la historia real de la Tierra requisada y ocultada a la humanidad, junto con toneladas de oro, plata, códices, libros, objetos valiosos terrestres y extraterrestres protegidos en las profundidades de los DUMB’s del cabal, bajo el Vaticano principalmente y por último, Washington DC junto con el Pentágono controlarían el poderío militar.         

Y como era de esperar El Vaticano, rama romana de la antigua «Logia Negra» atonista, se había aliado con numerosas órdenes secretas, como los Rosacruces, los Jesuitas, los Caballeros de Malta, los Caballeros de Colón, la Orden de Cristo, el Rito Escocés, el Gran Oriente, el Opus Dei y, por supuesto, los Caballeros Templarios, una de las organizaciones más poderosas del mundo que se infiltraría o controlaría la masonería y todas las órdenes y sociedades secretas.

En la conformación y control del mal en la Tierra, los jesuitas habían tenido un papel muy importante. De hecho y aunque su orden fue prohibida, los jesuitas habían anticipado su fin y fomentaron planes para un renacimiento clandestino. Los jesuitas ya tenían experiencia en la creación de órdenes subordinadas en todo el mundo para que sus miembros se escondieran detrás de ellas. Así que fue fácil para ellos renacer bajo una nueva apariencia cuando la situación lo requería.

Después de su prohibición mundial, su nuevo órgano de ocultamiento, infiltración y destrucción sería los Illuminati bávaros que adoptarían este título de la misma orden favorecida por el fundador y jefe de los jesuitas, Ignacio de Loyola, que debió originarse después de que los Templarios pasaran a la clandestinidad. Y como los jesuitas controlaban el Vaticano, los Illuminati representarían una fachada para el papado. Y no solo controlarían secretamente el Vaticano, sino que algún que otro poder.

El Cabal debía de ocultarse de la vista de todos para lo que tomaría nombres de todo tipo para el despiste y distracción. La Logia Negra atonista, supervisada por la Corporación reptil, sería uno de esos nombres utilizados para el despiste pero que ayudaría a entender el entramado formado por la antediluviana Hermandad de la Serpiente, Corte del Dragón u Orden de Sión y todas las sociedades secretas asociadas.

Los lirianos extremadamente privilegiados de ilustres pedigríes que encabezarían estas logias estarían emparentados con la llamada Nobleza Negra. Serían descendientes de insignes atonistas que encargarían a otras sociedades importantes de todo el mundo, tanto secretas como abiertas, el reclutamiento de miembros leales cuyo trabajo sería el de interactuar con los lirianos considerados sin educación, desinformados o de alguna otra manera no calificados para su inclusión en los círculos de la élite.

Según se especificaba en los pactos de Akhenatón, los todopoderosos miembros de la Logia Negra autorizarían a varias sociedades y consejos de nivel inferior a examinar y seleccionar a los muchos lugartenientes menos informados, más ambiciosos y con una patente mediocridad moral y cognitiva que pudieran dirigir los gobiernos, institutos y grupos de expertos de países de todo el mundo. Estos peones de bajo nivel serían los políticos y funcionarios falaces comunes con los que el resto del mundo estaría familiarizado. La Logia Negra atonista pondría mucho cuidado en ocultar su existencia, pero controlaría competentemente a los líderes mundiales y alteraría la política por medio de sus agentes insidiosos.

Como continuación de la antediluviana Hermandad de la Serpiente o Corte del Dragón y para ocultar su procedencia y existencia se fundaría la Orden de Sión atonista a finales del siglo XI. La orden a su vez formaría la Orden Templaria como brazo armado y junto con los cistercienses operarían como frentes para los atonistas. Más adelante, la Orden de Sión cambiaría su nombre a Priorato de Sión cuando supuestamente la Orden se separó de la Orden Templaria. Este cambio se utilizaría para volver a despistar y marear a los investigadores.

La poderosa Orden de Sión financiaría y controlaría a los masones, los Caballeros Templarios, los Illuminati y las Logias del Gran Oriente. Para cumplir con los pactos de Akhenatón y por facilidad de control, las sociedades secretas preferirían las monarquías sobre las democracias, aunque las demarcaciones políticas serían de poca importancia para ellas. No les importaba el destino político de sus subordinados en esta o aquella tierra. De hecho, preferían que las naciones y los pueblos sufrieran dolor y agitación constantes, como se había recogido esto en los pactos de Akhenatón, para recolección de loosh para sus señores de la Corporación reptil.

Todo lo que les preocupaba a estas sociedades secretas era su propia historia y situación, su caída del poder faraónico, la humillación y el destierro. El sufrimiento de los demás simplemente los igualaba y los hacía identificarse con los atonistas. Ellos se repetían para sí mismos, siendo este su pensamiento: “Soportamos el sufrimiento y la pérdida, ¿por qué no deberían hacerlo todos los demás?”

En definitiva, el Culto a Atón, el culto a las deidades regresivas situadas en la órbita de Saturno y en definitiva el Culto a los miembros del Consejo de Sirio sería el cerebro detrás del fabianismo, el sionismo y el espiritismo, del Cabal regresivo, en suma, y sus agentes financiarían muchas sociedades secretas, órdenes fraternales, organizaciones benéficas y think tanks en todo el mundo.

Sus delegados operarían en todos los rincones del planeta e infestarían comunidades políticas y seculares. Sus lugartenientes podrían ser identificados como la Orden Jesuita, Illuminati, Masones, Caballeros Templarios, Caballeros Hospitalarios, Caballeros de Rodas, Caballeros de Malta, y la miríada de otras organizaciones secretas y semisecretas que una vez existieron y que seguirían existiendo en todo el mundo.

Y como el control debía hacerse a través de las monarquías, la Corte del Dragón decidiría intervenir y controlar la dinastía merovingia que descendía de la línea femenina de los francos sicambros, una tribu germánica del siglo I aC, cuyos reyes se referían a sí mismos como «Pueblo de la Alianza». ¿Tendría que ver esta Alianza con los pactos de Akhenaton o con la Alianza Galáctica? Los sicambros estaban relacionados con los antiguos escitas cuyos reyes y príncipes tenían estrechas conexiones con Egipto de la dinastía XVIII y con los conquistadores milesianos de Irlanda. Es decir que descendían de los herederos de Meritaten y Mil, por lo que se entendía muy bien el control del Cabal.

Un descendiente de la princesa egipcia Ptolomeica Arsinoe IV que veneraba a Amón-Ra crearía la línea los reyes pescadores que entroncaría con los sicambros y daría como resultado el nacimiento de la dinastía merovingia. Por lo tanto, por las venas de los primeros reyes merovingios corría sangre egipcia amonista y por esa razón la madre de Meroveo, tercer rey de la dinastía tuvo un encuentro con miembros de la Corporación reptil de la misma manera que lo tuvo la madre de Akhenatón.

Meroveo significaba nacido del mar, aunque no se refería a los mares de la Tierra ni al agua de ningún tipo, sino al abismo o cielo nocturno, es decir al espacio extraterrestre, lo que confirmaba el origen no terrestre de Meroveo. Esta intervención extraterrestre tenía por objetivo implantar la genética reptil en este miembro importante de la dinastía merovingia, confiriéndole también ciertos poderes que serían heredados por sus descendientes biológicos o ideológicos del Culto de Atón de Akhenatón y de la «Hermandad de la Serpiente» cuyo dominio llegaría al poder en Inglaterra a través de las familias Estuardo y Tudor.

Como siempre había sido, las sociedades secretas debían tener un brazo armado para poder controlar a la fuerza a los estamentos de la sociedad y guardar con ahínco sus secretos. Esa sería la razón de la existencia de los Templarios, que eran caballeros del sol, la luna y las estrellas. Serían una orden esotérica que preservaría las enseñanzas secretas de los cultos solares, lunares y estelares de la antigüedad. También preservarían las tradiciones apropiadas de los druidas. En realidad, la historia de los Templarios se refería a la historia del Culto a Atón.

Y como no podría ser de otra manera, los templarios eran descendientes de la dinastía merovingia. Supuestamente, la orden se establecería para ayudar a capturar la ciudad de Jerusalén para el papado. Tras su exitosa cruzada en 1099 dC, los caballeros establecieron una sede en el Monte del Templo de Jerusalén, de donde tomarían su nombre. De hecho, los templarios y los jesuitas se dedicarían a la banca y a la recaudación de impuestos.

Mientras residían en Tierra Santa, los nobles Templarios cultivarían colaboraciones duraderas con sectas gnósticas y sociedades secretas y desde la época de la Primera Cruzada, los Templarios y la Orden de Sión rechazarían a Jesús y adoptarían a Juan como su Papa y salvador. Esta lealtad a Juan constituiría una de las razones por las que los templarios serían atacados por las autoridades papales.

Pero por encima de los Templarios se encontraría su sociedad matriz, la escurridiza y superior Orden de Sión o Hermandad de la Muerte, instalada en Gran Bretaña más de mil años antes del ascenso de los templarios, y que recibían sus órdenes de ella. Los Caballeros Templarios servirían como uno de los principales tentáculos de la Hermandad de la Muerte y, por tanto, de la Corte del Dragón, la antigua Hermandad de la Serpiente. Es decir que la orden estaría vinculada con los atonistas egipcios y Gaonim (presidentes de las grandes academias talmúdicas judías de Babilonia) y obtuvieron acceso a los tesoros de sabiduría confiscados a los druidas y bardos del Occidente prehistórico a través de los monjes culdeos de Irlanda.

Además de la cruzada para capturar Jerusalén, se instigarían las cruzadas sobre todo en Europa porque empezaba a surgir un movimiento espiritual que seguía el culto solar amonista y atentaba directamente contra el Cabal de Roma y el Vaticano. Había que aplastar cualquier atisbo de espiritualidad y por esa razón se creó la sanguinaria Santa Inquisición que se dedicó a eliminar a los herejes, como fue el caso de los cátaros que procesaban otra forma de ver la fe y estaba más cerca de los druidas. Además, con sus incesantes cruzadas asesinas, lograron incursionar más al este para tener control total.

Para ver como se expandía el Cabal terrestre sobre la Tierra, bastaba con visualizar la cantidad de escalones más altos que se generaban dentro y detrás del judaismo como los Gaonim, los Sabateos, los Frankistas, los Levitas, los Saduceos y los Atonistas en las diferentes épocas. Estas élites formarían parte de la Orden Egipcia de Melquisedec que no era otro que Akhenatón, pero que tomaría un poder muy grande. La historia criminal de todos estos tendría que ser oscurecida y el judaísmo mosaico ofrecería una buena tapadera, aunque imperfecta.

Este grupo —Gaonim—, cuya insignia se incluiría dentro de la brújula y la regla masónica, estaría formado por fariseos y saduceos de élite que se habían reagrupado en Babilonia después de la devastación de Judea por los romanos en el año 70 d.C. Aunque nominalmente judíos, los Gaonim reaparecerían en la historia bajo el título de Francmasones, que significaba Hermanos del Sol (Atón).

Casualmente, con la ayuda de los reyes merovingios descendientes de hicsos-atonistas y los Caballeros Templarios, los Gaonim se trasladarían al oeste y resurgirían bajo el título de «masón». Bajo un barniz judío, se formarían logias como la infame Logia Theodore para preservar las antiguas tradiciones de los Gaonim y permitir que los «hermanos» se reunieran y conspiraran en secreto.

Tras la disolución de los Templarios en 1312, la esperanza de De Molay, último gran maestre de la Orden del Temple, había sido que los templarios pudieran ser reactivados en Escocia con otro nombre. Ese nombre, según la tradición, sería masonería. La Masonería incorporaría referencias a los Templarios en sus ritos y grados.

Y con el trascurrir del tiempo, las grandes y poderosas familias como son las Rothchild, Rockefeller, Murdoc y otras, sirvientes de la Nobleza Negra y actuando como agentes de los Illuminati, habrían suministrado fondos para financiar la Revolución Francesa y con el tiempo, también financiarían a los dos bandos de las dos grandes guerras mundiales y posteriores.

Y a la espera de ejecutar el plan definitivo de la Corporación regresiva, había que dar de comer a las entidades oscuras y para ello requerían de sus esbirros terrestres del Cabal más rituales satánicos y más sacrificios y estos se consumarían con la detonación de la primera y la segunda guerra mundial cuyas consecuencias serían desastrosas para los lirianos y un festín para las entidades regresivas que se alimentarían del loosh generado por el sufrimiento liriano. Pero antes de todo ello ya ejecutarían una de sus primeras grandes pruebas con el estallido de la primera pandemia que se llamaría gripe española y que provocaría miles de muertos en un esperpéntico ritual satánico.

El supuesto uso de armamento nuclear contra Japón para finalizar la segunda guerra mundial daría paso al acercamiento a la Tierra de muchas razas extraterrestres positivas, especialmente la taygeteana, con el fin de llegar a algún tipo de acuerdo con los gobiernos de EE. UU. y Rusia para parar el desarrollo de armamento nuclear a cambio de tecnología avanzada menos lesiva para la Tierra y el cosmos.  

Pero la puesta en marcha de los planes de la Corte del Dragón estaba supeditada a la evolución científica de la sociedad liriana. Y esta evolución debía dar un salto cuantitativo lo antes posible, antes de que la espiritualidad del planeta volviera a subir y dificultara no solo la marcha de los planes reptiles, sino la propia supervivencia del imperio del mal en la Tierra. Durante la segunda guerra mundial los científicos nazis y los ejércitos de Hitler, el mejor títere del Cabal terrestre, habían sido contactados por razas reptiles que habían llegado a la Tierra por portales interestelares para dar tecnología avanzada de navegación estelar y otras aplicaciones.  

Tras finalizar la guerra, la tecnología extraterrestre nazi se fue a las bases reptilianas en la Antártida junto con algunos de los científicos nazis y EE. UU. no pudo recuperarla al haber fracasado con la operación High Jump y a pesar de haber ejecutado con éxito la operación Paper Clip. Así que hizo algunos acuerdos con algunas razas extraterrestres también controladas por la Corporación reptil y tras el evento de Roswell y otro muchos más, los EE. UU. obtuvieron tecnología avanzada en electrónica y en alguna otra ciencia y el salto tecnológico que daría la ciencia en la Tierra sería sorprendente. A partir de ahí y en muy pocos años y con la continua ayuda extraterrestre regresiva, el cabal terrestre realizaría avances científicos que no saldrían nunca a la luz, pero permitiría el control total del liriano.  

Cualquier gobierno, medios de comunicación, redes sociales, el negocio de la música y el cine, cualquier entidad, institución, corporación, la industria farmacéutica, la Reserva Federal, los bancos, la ONU, la OMS, el Vaticano, los programas espaciales, secretos o públicos, las empresas o asociaciones políticas, científicas, militares o civiles; cualquier ONG o partido político de un determinado nivel debía estar financiado y controlado inexcusablemente por el pérfido Cabal atonista y sus lugartenientes, testaferros y títeres.

Y para conseguir eso, sería imprescindible que los colaboradores del Cabal atonista estuvieran formados por portales orgánicos, reptiles metamórficos, entidades regresivas del bajo astral o semillas estelares negativas controlando los biotrajes lirianos que habitaran, y siguieran las órdenes dadas por sus superiores.

Los agentes del Cabal habían existido durante mucho tiempo en secreto dentro del Vaticano, el Colegio Cardenalicio y otras sociedades oscuras. Sus agentes, en forma de rosacruces, sabateos, frankistas, martinistas, iluministas y jesuitas, etc., se habían infiltrado durante mucho tiempo en la mayoría de las instituciones y sociedades de todo el mundo occidental. Estos agentes debían ser lirianos obedientes bien adoctrinados y remunerados o semillas oscuras, clones, reptiles metamórficos debidamente infiltrados. Nada podía quedar sin la supervisión de la corporación reptil.

Los gobiernos definidos por el Cabal, unos vistos como más avanzados socialmente y otros menos, se revestirían como entidades políticas que mirarían supuestamente por el bienestar de la población y seguirían las órdenes del Cabal oscuro y de la Corporación reptil para conseguir objetivos que ayudasen a controlar y subyugar al liriano.

Controlando y subyugándolo con la educación para que no llegaran a saber nada de la historia real del liriano y el poder que ha tenido siempre en su interior y controlando el desarrollo de los niños para que fueran serviles y aborregados y provocando en el liriano pobreza o riqueza, esclavitud, incertidumbre, división social, enfrentamiento político y debilitarlo para que no tuviera ganas de luchar contra aquellos que le esclavizaban, como intentaron hacer en la Atlántida. 

No solo las religiones oficiales también estarían intervenidas y gestionadas por el Cabal y su Culto a Atón, sino todos aquellos movimientos que intentaban recoger a todos los descontentos de dichas religiones y a los lirianos que empezaban a despertar y recuperar su espiritualidad. El Cabal no podía permitir que la espiritualidad se fortaleciera y pudiera representar un problema para la corporación reptil.

Así que, a través del Vaticano, la instancia más alta del Cabal, se daría orden de crear un movimiento pseudo espiritual llamado la Nueva Era que aunaría religión y extraterrestres y que sería controlado e infiltrado por la CIA, el brazo armado del Vaticano. La idea básica de la Nueva Era realmente sería conducir a sus adeptos a un callejón sin salida; sacarlos de la perniciosa matrix 3D para meterlos en otra diferente, pero igual de perniciosa.

La CIA no solo controlaría la Nueva Era, también ejercería una vigilancia muy estrecha en los canales y círculos ufológicos oficiales y no oficiales en los que se infiltraría con agentes bien preparados o utilizaría personajes a sueldo considerados eruditos y autoridades expertas en el fenómeno extraterrestre para dirigir la percepción de los incautos seguidores del fenómeno ovni y otros calificados expertos en la materia. No había que olvidarse de los miles de “tontos útiles” que sin saberlo trabajarían gratis para la agencia de tres letras. Estos seguirían a pies juntillas a los eruditos entusiastas por lo que considerarían que todo lo que estos dijeran sería siempre la verdad.

Las Redes sociales, YouTube, Facebook, Instagram y otras muchas más estaban controladas por las agencias de tres letras, todas pertenecientes al Cabal. Por lo tanto, la divulgación extraterrestre, que tanto auge estaba teniendo en los últimos años, también sería objeto de escrutinio por parte del Vaticano y sus adláteres. Nada estaría fuera de control del Cabal.

El Cabal terrestres en asociación con la Corporación reptil y la mirada cómplice de la Alianza Galáctica estaba dando las últimas pinceladas al Nuevo Orden Mundial de Akhenatón. Se había construido ladrillo a ladrillo atonista a través de los siglos. Tan solo quedaba que se fijara la piedra final.

Los dioses, la Corporación reptil (reptiles draco, usungal, kingu, naga y entidades del bajo astral, Orange, Malakak y otros), que sobrevivieron a la catástrofe de Tiamat y a la destrucción posterior de la Atlántida y que no cejaron en su empeño de esclavizar y exterminar a los lirianos que habían vivido en la Atlántida y Lemuria y que tan controlados estaban, no pudieron soportar que razas extraterrestres positivas desbarataran su plan al echar a Akhenaton, lugarteniente de estas entidades, de Egipto.

Lanzaron su venganza y jamás dejaron de intentarlo. A partir de ahí maquinaron de manera encubierta contra la humanidad, una vez más, queriendo dominar por medio de la conquista, la extorsión, la confiscación y el genocidio como hicieron desde el principio en la Guerras de Orión, pero haciéndose pasar esta vez, por benevolentes dioses creados por ellos mismos como Yahveh o Jehová, fanáticos seguidores del culto solar de Atón. Un culto a un sol negro, a Saturno.  

Y como han tenido tiempo de sobra para conspirar contra lo lirianos y han sido tan cuidadosos a la hora de poner en marcha sus agendas, han ido incorporando a éstas, poco a poco y entre varias generaciones, planes cada vez más tecnológicos, sofisticados y macabros. Todo esto para mantener la ilusión y que los lirianos no puedan atar cabos fácilmente, viviendo en un mundo irreal, pero aceptado como válido por no tener otra opción y no tener donde comparar. Por eso aíslan a los lirianos del mundo exterior, de los extraterrestres. Por eso cuidan y manipulan todo nuestro conocimiento hasta el más mínimo detalle. Y reescriben nuestra historia según sus intereses y agendas.

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Publicado por IngenieríaEstelar

Soy Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y después de una vida empleándola en asuntos materialistas he decidido orientarla hacia asuntos más espirituales.

2 comentarios sobre “Episodio 26: Los tentáculos del Cabal.

  1. Querido lector/a

    Primero, quiero agradecerte de corazón que en algún momento hayas entrado y leído mis entradas. Cada visita que me encuentro día tras día, es un impulso enorme para mi escritura. Siéntete participe también de cada pequeño éxito que recojo diariamente y espero, que mis reflexiones puedan ayudarte a ver la vida con otra perspectiva.

    Seguidamente, te invito a comentar la cita del día de hoy. He escogido a una de las personas más admiradas que ha pasado por este planeta, Nelson Mandela. Querido por casi todo el mundo, Mandela es un ejemplo sobre el que mirarnos.

    Cita del día

    Que tengas un día feliz……..y consciente 🙂

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