Episodio 15: La némesis de Tiamat.

La némesis de Tiamat

«El ADN es una materialización de
la consciencia y de las ideas que sostiene
como apegos, vista desde el punto de
vista de densidades bajas, puesto que
desde las altas solo es energía en
forma de consciencia.»

Yazhi Swaruu.
ADN – Reflejo de la consciencia.
Video de Despejando Enigmas.

Espacio circundante del planeta Tiamat.
Alrededor de 12.500 años, marco temporal terrestre.

Parte del sistema solar se había convertido en una escombrera y el espacio en un lugar lleno de chatarra inservible. Miles de naves de ambos contendientes habían sido destruidas y sus restos vagaban por el espacio o habían sido absorbidos por el flujo gravitacional de los planetas involucrados en la deflagración cósmica entre entes regresivos y entes progresistas. Así dicho, sonaba todo muy dualista, pero no dejaba de ser una lucha de intereses dada en un nivel de consciencia o densidad baja.

Otras naves habían sido dañadas gravemente y en especial una nave gigantesca biosfera andromedana que había caído en una emboscada realizada por dos destructores de gran calado draco. Marte había sido arrasado. Regiones enteras de la Tierra habían sido testigos de conflagraciones nucleares y de su completa destrucción, aunque las civilizaciones de la Atlántida, en manos sauroides, y Lemuria, en manos de la raza taygeteana, seguían en pie manteniendo enfrentamientos armados intentado liberar a los lirianos de las garras de los usungal y sus feroces kingu.

Venus había corrido casi la misma suerte que la Tierra, pero afortunadamente buena parte del planeta se mantenía intacto. Mercurio, al estar tan cerca del sol y bañado de sus fuertes radiaciones, era un planeta de escaso interés tanto para un bando como para otro, así que había esquivado la guerra de momento.
En cuanto a los planetas más allá de Tiamat, es decir Jupiter, Saturno, Urano y Neptuno, estaban bastante resguardos por los karistus y la Alianza, así que las fuerzas sauroides no había recalado allí, sobre todo por ser un hábitat poco recomendable para su vida. Eran planetas de alta densidad, sobre todo Jupiter. Y entre los escombros y chatarra del Sol 13, todavía quedaba un planeta prácticamente intacto: Tiamat.
Tiamat era el queridísimo planeta de los karistus, habitado por fauna marina casi en exclusividad. Parecía impensable, pero Tiamat era la respuesta a las preguntas de por qué Sol 13 estaba en guerra. Este sistema solar había resultado ser uno de los mejores sistemas para que las razas sauroides lo tomaran y pudieran establecerse en sus planetas, así que los mandos oficiales regresivos de la Alianza Galáctica con sus naves tenían la misión de ir preparando estos planetas para que las razas sauroides pudieran alojarse en ellos y vivir inicialmente de manera pacífica con otras razas que ya los habitaban. Pero había ciertos inconvenientes que había que resolver.
Y ahí estaba el quid de la cuestión; el sistema solar entero era un sistema de un nivel de consciencia y vibración incompatible con la frecuencia existencial de los sauroides. El planeta Tiamat era un planeta de muy alta conciencia y era un obstáculo para el establecimiento de las razas regresivas en este sistema solar. Además, la raza karistus, tan elevada espiritualmente, eran los custodios de dicho sistema solar y especialmente de Tiamat. Karistus se había negado a pertenecer a la Alianza Galáctica por desconfiar mucho de ella. Algo en la Alianza no les resonaba. No querían que la Alianza interviniera, aunque por respeto a las otras razas miembros con las que se llevaban bien debía cooperar de la mejor manera posible para echar a las razas sauroides del sistema solar, si es que ese era el verdadero motivo por el que los oficiales y mandos de la Alianza habían llegado a Sol 13.
Las entidades superiores a las que obedecían los oficiales regresivos de la Alianza habían urdido una estratagema que debían de seguir al pie de la letra. Se trataba de un atentado de falsa bandera. Había que crear una distracción que sirviera de excusa para la destrucción del planeta Tiamat y echarle a la culpa a los sauroides y así mantener el buen nombre de la Alianza frente a las razas miembro que desconocían por completo los intereses oscuros que poseían algunos de los oficiales de la misma.
Esta era la excusa real de por qué los andromedanos habían puesto tanto celo en la salvaguarda del planeta y no era porque allí hubiera una conciencia de alta densidad que hubiera que preservar. Precisamente la alta densidad y consciencia del planeta Tiamat era la que realmente sobraba. Se estaban reservando la destrucción de Tiamat para dar por finalizada la guerra en Sol 13, bajar la frecuencia del sistema solar e instaurar un gobierno de terror en la sombra comandado por las razas sauroides y encabezado por los draco.
Para conseguir el objetivo se haría creer que ciertas facciones reptiles, aprovechando los conflictos en los otros planetas y creando operaciones de distracción aquí y allá, habían instalado en una pequeña isla de Tiamat una base secreta ficticia para transmitir señales, espiar los movimientos de las naves de la Alianza y destruir objetivos en el espacio con cañones de energía de alta energía. Era un señuelo para preparar una emboscada en contra de los miembros de la Alianza. Todo había sido minuciosamente calculado y organizado.
Gracias a los avanzadísimos interferómetros de proa de los cruceros estelares taygeteanos que habían sido convocados en la órbita baja de Tiamat por las naves andromedanas que vigilaban constantemente el planeta, los centros de información y control de las naves confirmaban la presencia de una base sauroide armada con cañones de energía muy potentes y que estaban listos para disparar. Había sido fácil engañar a los interferómetros y a los taygeteanos que habían caído fácilmente en la emboscada. Ante la inminencia del ataque sauroide contra las naves en órbita de la Alianza, los oficiales de inteligencia de las naves de Taygeta pedían permiso para disparar y destruir la base sauroide dentro del planeta.
Para dar más credibilidad al inminente ataque reptil y tener una excusa para destruir la base sauroide instalada en Tiamat, las naves taygeteanas fueron atacadas por sorpresa supuestamente desde una nave sauroide parapetada tras chatarra espacial, pero realmente fue una de las naves andromedanas de forma encubierta haciéndose pasar por una nave draco, creando una enorme confusión y dándose por supuesto que el ataque era reptil y provenía de la superficie de Tiamat. Fue entonces cuando las naves taygeteanas con apenas un arañazo en el casco recibieron la orden de atacar la ubicación en superficie de la base sauroide.
Potentísimos misiles de energía atómica fueron disparados al unísono e impactaron en el lugar donde supuestamente se encontraban los reptiles repeliendo las acciones de la Alianza. La detonación nuclear fue tan poderosa que lo que se inició a continuación iba a provocar consecuencias devastadoras.
Finalmente, y al cabo de pocos días, Tiamat comenzó a desintegrarse ante el asombro de todos. Muy pronto el planeta explotaría y provocaría un cataclismo de dimensiones inimaginables en todo el sistema solar. Tiamat no pudo recuperarse de la fuerte desestabilización masiva acumulada por los gigantescos e imprevisibles maremotos y oleajes que se habían extendido por todo el planeta sin parar, afectándolo gravemente tras las deflagraciones nucleares que tan solo fueron un intento fútil para destruir algo inexistente.
Al ser un planeta de agua principalmente, las fuerzas centrífugas y centrípetas se habían descontrolado y fueron la causa del colapso del planeta. Se habían creado ondas de choque en su gran océano provocando una grave desviación en su magnetosfera. Desde el espacio se veía a Tiamat girando como una peonza enloquecida mientras se desquebrajaba.
Aun no se sabía cómo podía afectar la destrucción de Tiamat al resto de planetas circundantes, pero parecía claro que de una forma o de otra Venus, La Tierra y Marte quedarían muy perjudicados. Nadie había imaginado que el planeta entero pudiera destruirse de tal manera. Nadie había calculado con antelación las consecuencias que podía producir la destrucción de la supuesta base reptil y nadie había calculado las consecuencias que tal acción podría producir en la homeostasis del sistema solar Sol 13.
Ante las dudas surgidas, había que abandonar el lugar lo antes posible y alejarse hasta el borde exterior del sistema solar Sol 13 o más allá. Había que comunicar a todos los contendientes vivos en tierra de todos los planetas cercanos lo que estaba sucediendo en el espacio para que pudieran ponerse a cubierto de lo que podía llegar desde el cielo como consecuencia de la destrucción de Tiamat; asteroides, meteoritos, agua, escombros.
Por otro lado, era imposible rescatar a todos los habitantes de estos planetas si no poseían alguna manera de abandonarlo en caso de que la destrucción de Tiamat afectara a los ecosistemas y entornos de dichos planetas. Los enfrentamientos violentos en el espacio de los meses anteriores habían destruido tantas naves que apenas había suficientes para extraer a todos los habitantes de los planetas afectados.
Cantidades ingentes de escombros y sobre todo de agua empezaron a expelerse hacia el espacio desde el corazón de Tiamat. El agua inmediatamente se congeló y se convirtió en rocas que comenzaron a vagar por el cosmos describiendo una trayectoria que era dibujada por las dinámicas gravitacionales de los planetas próximos que en aquel momento eran la Tierra, Marte y Venus. El hueco que había dejado Tiamat en Sol 13 era indescriptible.
Tiamat, como organismo vivo que era, se desangraba y esa sangre, esa energía planetaria, impregnada por los sufrimientos de todas las consciencias que perecieron en la destrucción del planeta, también fue a parar al espacio. El goo negro del planeta, su consciencia, acompañaba a las rocas y al agua en su deambular por el universo.
Viendo lo que estaba sucediendo, los científicos de la Alianza, mayormente los de raza taygeteana, se dieron cuenta del error que habían cometido al disparar a ese punto en concreto de Tiamat. Ahora sí habían calculado con precisión las consecuencias que traería la destrucción del planeta y no solo eso. El resultado de sus cálculos era cataclísmico.
Con la destrucción de Tiamat la homeostasis del sistema solar se vería gravemente dañada y para que volviera a su punto de estabilidad, la dinámica planetaria de Sol 13 debía cambiar considerablemente. La disposición de los planetas dentro del sistema solar cambiaría de manera irreversible. Y a las lógicas consecuencias físicas de la tragedia había que añadir las consecuencias metafísicas que suponía la destrucción de un planeta de alta consciencia como era Tiamat.
Karistus ya lo había advertido, pero no fue escuchado suficientemente. Ellos ya sabían que la destrucción del planeta no había sido un fallo táctico. Alguien había tomado la decisión de destruirlo y la decisión de hacerlo había sido tomada por varios motivos. El principal era como venganza por que Karistus había rechazado pertenecer a la Alianza y se realizaba como castigo a su negativa.
El segundo motivo, y más importante, era que Tiamat era una consciencia demasiado potente y mantenía la vibración del sistema solar en niveles muy altos. La falta de un planeta como Tiamat bajaría indefectiblemente la densidad y la consciencia del propio sistema solar, lo que indudablemente era algo bueno para las razas sauroides que querían seguir manteniendo el control en los planetas en los que se habían establecido y que por tanto era imprescindible adaptar las frecuencias del sistema solar a sus necesidades físicas y metafísicas.
Pero, aunque era un avance para estas razas regresivas, no todo estaba conseguido. Había que seguir trabajando para terraformar los planetas así que la imposición de frecuencias bajas en algunos planetas de forma artificial podría ayudar a conseguir el objetivo de hacer más habitable el sistema solar para las razas reptiles. Y esto solo se podía hacer con la ayuda de los entes regresivos que formaban la cúpula de la Alianza en este sistema solar.
Mientras todo eso pasaba, los miembros de la Alianza se lamentaban de lo acontecido y echaban la culpa de lo ocurrido a las razas sauroides a las que no podrían dar caza ni perseguirían porque las flotas de ambos contendientes habían sido prácticamente destruidas y estaban tan diezmadas que tardarían años en recomponerse. Años que utilizarían los reptiles para engrandar y consolidar su poder en Sol 13. Con la destrucción de Tiamat se daba por finalizada la batalla en Sol 13 dentro de las interminables Guerras de Orión.

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Publicado por IngenieríaEstelar

Soy Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y después de una vida empleándola en asuntos materialistas he decidido orientarla hacia asuntos más espirituales.

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