
Apogeo del terror en Sol 13
«Los reptiles al saber que los buscaba la
Federación por la violación de incontables
reglas y leyes espaciales pusieron una
base ficticia en el planeta Tiamat, para
transmitir señales señuelo para montar
emboscada en contra de la Federación. «
Swaruu de Erra.
La historia oculta de la humanidad
por Robert de Despejando Enigmas.
Sol 13 y especialmente la Tierra.
Unos 12.500 años atrás, marco temporal de la Tierra.
Aunque la civilización lemuriana estaba ahora sumergida profundamente en una guerra total de persecución y exterminio por parte de los controladores reptiles y su enfoque estaba puesto en la liberación de los atlantes esclavos y en la supervivencia de todas las razas lirianas de la Tierra, no había dejado de intentar ponerse en contacto con la Alianza para recibir ayuda. También lo había hecho con Taygeta. Los intentos de comunicarse con el exterior, esquivando los controles reptiles, habían sido incrementados en los últimos años, pero los mensajes de respuesta, cuando los había, eran escasos y sin apenas contenidos. Ahora los mensajes eran de socorro, pero nadie contestaba.
Ya hacía eones de la última vez que la Alianza o una representación de ésta había visitado Sol 13 y se sabía poco o nada de ellos. Tanto era así que, para los atlantes, hablar de la Alianza era entrar dentro del mundo de las leyendas y mucho más con el control mental al que estaban siendo sometidos. Para los lemurianos, sin embargo, la Alianza era una realidad, pero ésta no había tenido la deferencia de contactar con ellos por temor a incumplir supuestamente la primera directiva. ¿Era la primera directiva la causa de la incomunicación o se habría olvidado la Alianza de Sol 13? ¿Habría algo detrás de ese aparente olvido? ¿Quizás estaban tan atareados persiguiendo reptiles por toda la galaxia que Sol 13 les parecía poco importante para visitarlo de vez en cuando? ¿O quizás carecía de poco interés al encontrarse en un brazo muy lejano de la galaxia fuera de cualquier ruta comercial? ¿O había algo más?
Sorpresiva y sospechosamente, y en un momento delicado de la incipiente guerra con los reptiles, algunos de los mensajes de socorro habían llegado hasta Taygeta y fueron contestados. Taygeta inmediatamente se puso en contacto con la Alianza y esta, tras sopesar detenidamente la solicitud, dio el visto bueno para enviar una flota de cruceros galácticos, no solo taygeteanos, sino también andromedanos, arcturianos y otras razas pertenecientes a la Alianza y hacer frente a la creciente amenaza reptil en Sol 13 que bien pudiera transcender fuera de la Tierra y afectar a más planetas del sistema solar.
Pocos días después, una gran flota de la raza taygeteana hacía entrada en el sistema solar Sol 13. Gracias a la tecnología de navegación estelar supra luminar, habían hecho aparición de manera casi instantánea entre los planetas Jupiter y Tiamat, lejos de cualquier zona transitada para evitar accidentes. Cientos de naves de diferentes calados y armadas hasta los dientes se unían a las naves de otras razas ya situadas en Sol 13 como eran los urmah, los engan y los solatianos.
Curiosamente, los andromedanos y los arcturianos habían sido los primeros en llegar. Una vez analizada la situación en Sol 13 y especialmente en la Tierra, ahora todos tenían por misión hacer frente a las razas sauroides que se habían hecho con el control del sistema solar y habían esclavizado a las razas lirianas que habitaban alguno de sus planetas desde hacía milenios. La civilización de la Atlántida era la más afectada de todas y Lemuria podría ser aniquilada si no se intervenía de manera inmediata.
La flota de la Alianza también tenía la misión de proteger a las semillas estelares de las razas miembro, sus familiares y a las colonias lirianas y las poquísimas bases de la Alianza que todavía seguían funcionando y que no habían sido totalmente destruidas en el primer conflicto armado contra los reptiles acaecido miles de años atrás. La función principal de las bases o estaciones de paso había sido precisamente la de vigilar de cerca las actividades de las razas reptiles y que, por su destrucción, por falta de mantenimiento o por el férreo control reptil, habían funcionado deficientemente, al menos en lo que respecta a las comunicaciones con el exterior.
La llegada de la raza taygeteana fue un respiro para los habitantes lemurianos que se sentían altamente conectados con ellos por su pasado taygeteano. Taygeta pertenecía al consejo de Alcyone y éste a la Alianza desde hacía eones y podía considerarse su brazo militar más importante. El origen de la raza taygeteana se remontaba a los primeros tiempos de expansión de los sauroides. Un grupo de lirianos primitivos había llegado hasta el sistema solar de la estrella Taygeta en la constelación de la Pléyades y habían colonizado dos de los cuatro planetas de dicho sistema, Erra y Temmer. Se habían desarrollado en paz y rápidamente habían alcanzado un nivel muy alto espiritual y de consciencia que daría como resultado la adaptación de su ADN y la formación de la raza taygeteana cuya base seguiría siendo liriana. Su alta espiritualidad les había hecho alcanzar grandes conocimientos de cómo funcionaba el universo y de todo lo que contenía a nivel metafísico y filosófico, lo que les había permitido avanzar tremendamente en el aspecto tecnológico, siendo que era una de la razas más temidas y avanzadas militarmente, estando a la par de los urmah que era una raza antigua muy militarizada y avanzada también.
Visto desde afuera parecía desmedido el despliegue de la Alianza en Sol 13 cuando las razas sauroides, mayormente usungal y kingu, tanto las que orbitaban en los planetas como las ubicadas en Tierra, constituían una parte ínfima del peligro. Pero la experiencia acumulada por la Alianza durante milenios les indicaba que con los reptiles cualquier precaución era poca y además sabía que más naves draco, usungal y naga no tardarían en aparecen en el sistema solar ante la más que evidente amenaza que suponía la presencia de tan fuerte contingente de la Alianza en el sistema solar para los miembros del Consejo de Orión que residían allí.
La Alianza conocía muy bien desde hacía mucho tiempo las maquinaciones, conspiraciones e intrigas de las razas sauroides —principalmente la usungal, raza altamente agresiva, tecnológica y subordinada a los dracos y los naga—, pero, aparentemente, desconocía el alcance de su injerencia sobre las razas lirianas en el sistema solar y sobre todo en la Tierra. Dicha injerencia se fundamentaba en el control mental que habían aplicado a las razas lirianas después de saber que las modificaciones de su ADN para convertirlas en razas obedientes y sumisas solo se sustentaban y permanecían en sus cuerpos controlando la percepción de sus mentes y haciéndoles crear una realidad que solo era fructífera para los controladores reptiles. A priori, la Alianza tampoco conocía la existencia de los kingu, raza creada por los usungal durante su existencia en la Tierra, y su temible violencia y agresividad y total sometimiento y obediencia a los mismos.
Finalmente, la Alianza Galáctica había conseguido recientemente información fidedigna de lo que estaba pasando en el sistema solar Sol 13, principalmente en la Tierra, en Marte, Venus y también en Tiamat mediante los efectivos ubicados en colonias taygeteanas de Lemuria en la Tierra y algunas las bases de la Alianza destruidas parcialmente que se habían establecido en Aere y Bu-cegi y que estaban alejadas de las metrópolis importantes de la civilización de la Atlántida donde los usungal junto con su ejército kingu, era la fuerza hegemónica, aunque convivieran con otras razas en paz y supuesta armonía.
La Alianza había considerado ya que era hora de acabar con la guerra de exterminio y había planeado atacar las colonias y grandes urbes sauroides y sacarlas del sistema solar o al menos eso parecía ser sus intenciones y así se lo había hecho saber a los miembros importantes de la Alianza para que apoyaran esta intervención militar donde las fuerzas taygeteanas, urmah y andromedanas eran las más preparadas militarmente.
Los reptiles se dieron cuenta de lo que estaba pasando en el espacio y dedujeron que los lirianos de la Tierra habían logrado ponerse en contacto con la Alianza a pesar de que las estaciones de paso o bases subterráneas habían quedado supuestamente destruidas durante la primera guerra antigua y que las escasas comunicaciones estaban siendo controladas por el gobierno reptil. Los sauroides pensaron que probablemente alguna base de Lemuria o de otras partes del planeta todavía estaba operativa o habían logrado restablecer la comunicación desde ella esquivando los controles reptiles. Ante esta provocación, los reptiles debían de ponerse en contacto de manera urgente con el Consejo de Orión para que apoyaran el enfrentamiento con la Alianza, derrotarla y tomar el control supremo de Sol 13. Y así lo hicieron.
Karistus, raza independiente del planeta Jupiter que había querido pasar desapercibida durante miles de años, mostraba su enfado nuevamente y se negaba rotundamente a apoyar la intervención militar de la Alianza para despojar el sistema solar Sol 13 de las razas regresivas y proponía otros métodos de intervención menos lesivos para las consciencias planetarias y del sistema solar en sí. Volvía a sospechar de la actitud de la Alianza y sobre todo se negaba a creer que la Alianza mostrara su apoyo incondicional para la liberación de Sol 13. Temían tremendamente que se materializara aquello que predijeron hacía eones que algo grande estaba por acontecer. No tenían duda al respecto; ya había llegado el momento.
La opción de Karistus de utilizar métodos más espirituales y metafísicos para eliminar a los reptiles del sistema solar había sido desestimada por la Alianza reiteradamente por implicar más tiempo en el proceso y por consiguiente más sufrimiento para las razas lirianas subyugadas y más desencarnaciones anticipadas.
Las sospechas de los Karistus sobre la actitud de algunos miembros de la Alianza, principalmente de aquellos pertenecientes a las razas andromedanas y arcturianas, que seguían sin considerar otras opciones, les había empujado a advertir al resto de razas miembros de la Alianza para que se opusieran al plan militar, pensado inicialmente, para eliminar la amenaza reptil.
Recelaban grandemente de que la presencia de la Alianza en Sol 13 nada tuviera que ver con la respuesta a la petición de ayuda de los lemurianos, sino más bien a la puesta en marcha de un plan oculto que ejecutaría junto a las razas regresivas reptiles. Tan oculto, que la gran mayoría de los miembros de la Alianza y del Consejo de Orión desconocerían lo que estaba pasado. Para éstos, solo se trataba del conflicto eterno entre lirianos y reptiles y que las acciones que tomara un bando y otro solo serían respuestas militares normales antes un enfrentamiento de tan enorme calado.
Desgraciadamente ninguna de las otras razas pertenecientes a la Alianza escuchó las serias advertencias provenientes de los que siempre habían sido los guardianes del sistema solar Sol 13 y que ahora éste se quedaba arrogado bajo los auspicios de la Alianza, por mor de un bien común.
Mientras que el grueso de la flota de las naves biosferas andromedanas y las arcturianas se posicionaban alrededor del sol y a las afueras del sistema solar en los confines del Sol 13 detrás del cinturón de asteroides que bordeaba Neptuno, las naves de guerra taygeteanas, engan, urmah, solatianas y otras razas se había ubicado en las órbitas de los planetas afectados principalmente la Tierra, Marte y Venus con el fin de dar cobertura a las acciones militares que tuvieran lugar en la superficie de los planetas afectados. La custodia de Tiamat había quedado exclusivamente en manos de los andromedanos puesto que se suponía que, al ser un planeta de agua en un 98% y un planeta de alta consciencia, la incidencia de la amenaza reptil sería inferior.
Nadie se había cuestionado la estrategia aplicada en el sistema solar por los oficiales andromedanos de la Alianza y resultaba curioso pensar que las razas más avanzadas militarmente se las había retirado de los lugares donde más confrontación bélica podría desarrollarse, aunque la explicación de por qué se había hecho así era sencilla y había sido aceptada por todos: “había que proteger a cualquier precio a las semillas de las razas de la Alianza y las razas lirianas que habitaban en los planetas de Sol 13 de cualquier ataque de los reptiles tanto en tierra como en el espacio.”
La Alianza sabía a la perfección que la tecnología sauroide de navegación estelar y militar no estaba tan avanzada como la de algunas razas miembro de la Alianza como la taygeteana, urmah y andromedana y sabía que la única manera de entrar al sistema solar Sol 13 de forma inesperada y con gran cantidad de efectivos era utilizando la navegación por portales estelares de agujero negro a sol o de sol a sol. Las embarcaciones que navegaran por propulsión hasta el sistema solar y llegaran hasta borde exterior del mismo serían fácilmente detectables. No obstante, las dos vías de entrada estaban muy vigiladas por naves andromedanas y arcturianas que darían buena cuenta de las naves reptiles si osaban entrar. Al menos esa era la idea explicada a todos los miembros de la Alianza desplegados en Sol 13.
Por fin, y aunque la concepción del tiempo era muy diferente a lo que se vivía en algunos planetas controlados por los sauroides, las naves reptiles no tardaron en aparecer, tal y como se había intuido, para aplastar a la Alianza y hacer patente la posición hegemónica de los reptiles en el sistema solar Sol 13 y en todos sus planetas.
Las primeras naves que se avistaron fueron las que salían por las manchas del sol que indicaban claramente la apertura del portal estelar y la aquiescencia de la temperamental consciencia solar que permitía la navegación a través de ella. Se reportaron miles de navíos estelares atravesando el plasma electromagnético de la estrella y muchas más bordeando el sistema solar exterior. El sistema solar Sol 13 era un hervidero de naves de ambos bandos y la navegación era casi impracticable.
Las consciencias que tenían ante sí tal visión no podían hacer otra cosa más que concluir que si nada o nadie lo evitaba la batalla entre los contendientes sería brutal y sangrienta. Era un verdadero espectáculo ver como los formidables cruceros sauroides, especialmente los de la raza draco, salían del sol envueltos en un escudo toroidal electromagnético que era veinte veces mayor que el tamaño de la propia nave, creando una estela plasmática gigantesca que terminaba desapareciendo al llegar hasta las cercanías de los planetas del Sol 13 donde las naves tomarían posiciones.
Tras las naves draco viajaban las naves usungal y naga, menos espectaculares, pero igual de mortíferas, que estarían dando cobertura a los cruceros draconianos. Las naves reptiles, tanto las que salían del sol como las que habían entrado por el borde exterior del sistema solar, se contaban por miles y eran de todo tipo.
El buque insignia draconiano donde se concentraba la comandancia de la misión sauroide se acercó hasta una de las naves andromedana biosfera varada en una órbita baja de Tiamat, que era la nave comandante de la Alianza. El oficial draconiano de más alto rango se puso en comunicación con la nave andromedana para presentar sus respectos y en tono sarcástico dijo:
—Esto es una visita cordial y hemos venido pacíficamente para proteger y ayudar a nuestras familias que habitan este sistema solar. No pretendemos empezar ninguna confrontación militar.
—No parece esa vuestra intención —contestó el oficial andromedano al mando—. Allá donde vais siempre hay problemas. ¿Son necesarias tantas naves?
—Sí —replicó el draconiano—. Visto vuestro despliegue táctico en todo Sol 13, hemos creído oportuno dotar a nuestro séquito convenientemente y estar a la par militarmente.
—Triplicáis el número de las naves de la Alianza, ¿es eso estar a la par militarmente? —preguntó sorprendido el andromedano— Yo diría que no habéis venido desde tan lejos para realizar una visita cordial. Además, según nuestros registros, estáis aplicando la misma táctica que empleasteis cuando invadisteis Lyra miles de años atrás, ¿por qué tendríamos que confiar ahora?
—Sí, tenéis razón. Triplicamos el número de vuestras naves, pero aun así vuestra tecnología y potencia militar ha mejorado mucho desde los tiempos de Lyra y además triplica la nuestra, así que no pretendemos comenzar un conflicto que causaría nuestra posible destrucción. Vuestras gigantescas naves biosfera superan con mucho nuestra tecnología y armamento.
A pesar de las palabras supuestamente tranquilizadoras del draco al mando, la tensión se mascaba en el espacio circundante y todas las naves de la flota de la Alianza estaban a la espera de órdenes para hacer frente con las armas a los recién llegados. Dichas órdenes solo se darían si los reptiles daban muestra de hostilidad manifiesta y hasta el momento eso no había sucedido, aunque en realidad, la hostilidad ya había sido manifestada cuando empezaron la guerra en la Tierra para exterminar a los lemurianos y atlantes. Se trataba de evitar una masacre de dimensiones nunca vistas.
—Habéis incumplido reiteradamente la primera directiva en los planetas de Sol 13 y especialmente en la Tierra. Tenéis que parar la persecución y exterminio de los lirianos de Lemuria en la Tierra por parte del gobierno reptil de la Atlántida —advirtió el comandante andromedano al draco—. Si no lo hacéis, nos veremos obligados a intervenir.
—Como dije antes esto es una visita cordial y, además, nosotros no estamos sujetos a ninguna directiva que no salga del Consejo de Orión —contestó el draco a la amenaza que más bien consideraba una argucia—. Los asuntos de la Tierra se quedan en la Tierra.
Antes de hacer efectiva la amenaza y, aunque la Alianza triplicara la potencia de fuego de los sauroides, las fuerzas andromedanas tenían que considerar que el número de naves reptiles de todos los tamaños era incuantificable y que sería imposible hacer frente a todas. Si decidían intervenir y el conflicto militar se desataba, las bajas serían enormes en ambos bandos por lo que había que reforzar el sistema solar con más naves taygeteanas, urmah y engan y eso no sería fácil ni se haría de manera inmediata. Aun así, los oficiales de la Alianza al mando de la operación se pusieron de nuevo en contacto con el comandante draconiano de la nave insignia ante el desentendimiento de este a las advertencias iniciales y le dieron un ultimátum; o paraban la masacre en la Tierra y abandonaban de inmediato el sistema solar o la Alianza tendría que tomar medidas drásticas contra la flota reptil.
Los draco hicieron caso omiso al ultimátum y dieron órdenes al resto de la flota reptil de posicionarse en el sistema solar para repeler un inminente ataque de las fuerzas militares de la Alianza. A renglón seguido, la flota sauroide comenzó a moverse inesperadamente entre las líneas defensivas de la Alianza posicionándose en las órbitas bajas de los planetas del sistema solar con la excusa de estar cerca de sus semejantes en tierra y cuidar de ellos. Las naves taygeteanas, urmah y engan tenían orden de dejarlas estar, de momento, pero en ningún instante bajarían la guardia o les quitarían un ojo de encima.
La imagen que mostraba el sistema solar Sol 13 era indescriptible y a la vez absolutamente incomprensible. Los Karistus observaban la escena completamente estupefactos porque no entendían que era lo que la Alianza estaba haciendo, permitiendo que los reptiles asumieran el control del sistema solar sin que nadie les parara los pies. La raza Karistus respetaba a la Alianza, aunque no formara parte de ella y tampoco estuvieran de acuerdo con las decisiones que tomaba. Karistus, una raza de alta consciencia no entendía como la Alianza, que estaba presente en muchos niveles altos de consciencia, no era capaz de vislumbrar lo que los Karistus estaban vislumbrando. Y lo que ellos vislumbraban era una catástrofe de dimensiones apocalípticas en la que todo el sistema solar Sol 13 se vería afectado.
Sin saber muy bien por qué, Karistus intuía que la Alianza estaba creado el entorno perfecto para que las razas sauroides tomaran el control de todos los planetas de Sol 13 incluyendo su querido Tiamat. El planeta Jupiter estaba a salvo porque Karistus sabía que los sauroides no podrían entrar en él debido a que estaba habitado por seres de altísima consciencia y era un planeta de alta vibración, lo que le hacía completamente incompatible con la vida y con el nivel de consciencia sauroide que, a la sazón, seguía siendo muy bajo desde hacía eones.
Y con Tiamat pasaba lo mismo, aunque la vida en él era mayormente animal. Pero Karistus percibía que algo no iría bien con Tiamat. Tiamat y Jupiter proporcionaban una alta vibración al sistema solar sol 13 y eso no era bueno para los reptiles que necesitaban de bajas vibraciones para subsistir y obligaba a las razas regresivas a estar protegidas limitando su capacidad de acción. ¿Por qué la Alianza había permitido la entrada de la flota reptil en Sol 13? ¿Era alguna estratagema militar para acabar con la amenaza sauroide? ¿Qué planes secretos tenía en mente la Alianza para acabar con los reptiles en Sol 13?
Nadie lo sabía. Solo seguían órdenes. Obedecían órdenes de algunos oficiales representantes de la Alianza. Solo había que esperar a que los planes de la Alianza se desvelaran y se llevaran a cabo tal y como se habían ideado. Seguramente así cogerían desprevenidos a los sauroides y acabarían con ellos y con el control de la Tierra y de otros planetas.
La Alianza parecía saber qué es lo que ocurriría en el sistema solar Sol 13. Todo estaba bajo control. No había nada de qué preocuparse. Los oficiales andromedanos y arcturianos eran los responsables de lo que sucedía ya que eran los oficiales de la Alianza cuyas razas miembros todavía desconocían lo que estaba por acontecer en el sistema Sol 13.
Sin embargo, los altos mandos de las razas sauroides usungal y kingu, mayormente habitando los planetas Tierra, Marte y Venus estaba al corriente de los movimientos de la Alianza y sabían que todo estaba bajo control y que no había nada de qué preocuparse. ¿Por qué las razas sauroides estaban tan tranquilas? ¿Quizás el despliegue de miles de naves sauroides en el cielo les proporcionaba dicha tranquilidad? ¿Quizás era porque habían sido capaces de descubrir los planes ocultos de la Alianza y se habían prevenido contra ellos? ¿O quizás porque los sauroides controlaban a la Alianza y esta haría el trabajo sucio para ellos?
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