Episodio 12: La Atlántida, el jardín del Edén.

La Atlántida, el jardín del Edén

«Sí, se puede manifestar una nave
con el pensamiento desde densidades
muy altas claro, pero, como he dicho
antes, si puedes manifestar una nave
con el pensamiento no necesitas una nave.»

Sophia Yazhi Swaruu.
Adán y Eva – El control mental.
Las guerras de Orión – Parte 4.
Conocimiento Pleyadiano.

La Tierra. Civilización de la Atlántida y Lemuria.
Aproximadamente desde 15.000 a 12.500 años, marco temporal terrestre.

La Tierra había entrado en un época muy oscura y tenebrosa con el gobierno perverso de los reptiles, principalmente de la raza usungal y con la supervisión de naga y dracos. La Atlántida había dejado de ser una civilización avanzada para convertirse en una donde se había establecido, lenta, pero, sibilinamente, la tiranía reptil más despótica y estaba siendo controlada férreamente. Sus habitantes, los lirianos y otras razas humanomorfas descendientes de los supervivientes de la primera guerra antigua, se habían convertido también en sus prisioneros. Los que no sucumbieron a la embestida sauroide habían sido esclavizados, sin que estos se apercibieran de tal hecho, como era costumbre en las invasiones reptiles a cualquier planeta o sistema.

Invadir, conquistar, destruir, exterminar, esclavizar y terraformar. Estas eran las fases que se repetían inexorablemente en todas las incursiones reptiles que tenían éxito. Los más antiguos del lugar y aquellos que recordaban otra forma de vida, se preguntaban cómo habían llegado a esa situación y por qué la Alianza, si es ésta había existido alguna vez, no había hecho algo para ayudarlos y deshacerse de la garra reptil. Los más jóvenes habían olvidado el sufrimiento de sus antepasados y pensaban que la Alianza y la invasión reptil, ocurrida hacía eones, eran solo leyendas a las que no había que prestar mucha atención.

Vivían como vivían, bajo el gobierno de una raza distinta a la suya, porque era lo único que conocían y no les preocupaban que fuera de otra manera porque, en cierto modo, eran felices y nunca les faltaba para comer. Además, en sus mentes se había instalado la falsa ilusión de que la civilización de la Atlántida era una de las más avanzadas en este sector de la galaxia; incluso había tenido un cierto grado de libertad para su desarrollo espiritual, aunque esa libertad fuera controlada por los reptiles.

Sin embargo, los refugiados en Lemuria, sus descendientes y otras razas que habían sobrevivido allí eran conscientes de lo que ocurría en la Atlántida y seguían luchando de manera soterrada contra los invasores para conseguir liberar de la esclavitud y del control total a la población liriana de la Tierra.

A pesar de la opresión por parte de los reptiles sobre la población liriana, esta tenía un carácter muy fuerte y combativo y su tendencia era a desobedecer y oponerse a los dictados y órdenes de los reptiles. Así que, durante el florecimiento y expansión de la civilización atlante, los reptiles empezaron a experimentar con sus esclavos de raza liriana hartos de encontrar tanta resistencia por parte de ellos.

Los genetistas reptiles propusieron a sus lideres la modificación genética del ADN liriano para doblegarlos y hacerlos más dóciles, sumisos y complacientes, evitando las revueltas y otros posibles problemas derivados del dominio regresivo. Había que mantener al liriano en un estado vibratorio bajo, con mentalidad determinista, de víctima y sin fuerza de voluntad, ni identidad propia, ni poder interior. Pero, se sabía que cuanto más grande era la presión que se ejercía sobre el liriano más probabilidades tenía este de despertar.

Previamente a eso, hicieron pruebas con su propio ADN y utilizaron sus genes para mejorar una raza animal reptil natural de la Tierra y crear una raza que pudieran controlar y esclavizar mejor que a los lirianos. La nueva raza serían los kingu, muy fuertes y agresivos, pero obedientes y sumisos para con sus amos los usungal, los propios draco, que supervisaban todos los trabajos genéticos, y los naga. Los resultados obtenidos con los kingu los animó a trabajar más intensamente con la raza liriana. Tenían que conseguir cambiar su genética y convertir esa raza de fuerte carácter por una más dócil y obediente.

Tras muchos intentos, los ensayos de laboratorio para manipulación genética intentando suprimir genes y modificar el ADN de los lirianos antropomórficos aplicando la misma tecnología y conceptos aplicados a los kingu no funcionaron como se esperaba. Los genetistas usungal se dieron cuenta de que todos los lirianos tenían una conexión muy fuerte con la Fuente Original y lo espiritual. El ADN era una manifestación física de la consciencia; era como una sombra proyectada por la esencia del ser liriano y por tanto la sombra no podía modificarse sin que volviera a su forma original pasado un tiempo.

La genética de los lirianos era demasiado fuerte, por lo que, si suprimían o modificaban un gen, todos los cambios producidos volvían a su origen al cabo de una generación o incluso menos debido a la alta consciencia de los individuos lirianos. Así que no habían conseguido que los cambios fueran permanentes. Entonces, los científicos usungal pensaron que modificar el ADN o suprimir genes de los lirianos de la Atlántida no era suficiente y que había que hacer algo más y optaron por aplicar otros métodos. Mientras tanto, seguirían creando más reptiles kingu, que tan buenos resultados estaban dando y los utilizarían para hacer el trabajo sucio.

Los nuevos métodos para modificar el comportamiento de los lirianos pasaban por tener un control férreo de sus vidas, cambiando y controlando completamente la percepción de su realidad en total aislamiento. Con el fin de conseguir eso, el control tendría que hacerse sobre sus mentes, creencias, emociones, sentimientos y pensamientos.

Habida cuenta de que los cambios genéticos realizados en los tubos de ensayo solo podían permanecer un corto periodo de tiempo antes de volver al origen y que las interacciones del entorno eran las que verdaderamente podían consolidar y provocar los cambios genéticos en el liriano, el enfoque de los genetistas estaba ahora en conseguir dos grandes hitos. Por un lado, realizando falsas modificaciones o en todo caso modificaciones mínimas del ADN liriano a través de sustancias introducidas en el organismo con el propósito de limitarlo físicamente y, por el otro, aplicando control mental para cimentar dichos cambios y hacerlos permanentes.

La mejor forma de modificar el ADN era hacer creer al liriano que se le había modificado y así su mente moldearía la representación física de su consciencia y modificaría la sombra activando o desactivando diferentes genes. El control mental se aplicaría utilizando muchos sistemas, pero, principalmente, usando un sistema de creencias nuevo. Para conseguir eso, la población debía ser aislada y confinada en entornos fácilmente supervisados por los reptiles con el fin de que ese dominio mental también controlara la percepción de la realidad de los lirianos.

En uno de los incontables encuentros entre las tres razas dominantes de la Tierra y el sistema solar Sol 13, los draco, naga y usungal, estos últimos exponían los planes que tenían para la raza liriana esclava que durante miles de años habían estado intentando controlar una vez que vencieron en la primera guerra antigua. El control era cada vez más complicado puesto que la raza liriana no podía dominarse fácilmente.

Además, tenían ayuda de los lirianos de Lemuria que habían sobrevivido a la conflagración de la primera guerra antigua y seguían oponiéndose enérgica e incansablemente a la invasión y gobierno de los sauroides. Los ensayos de los experimentos genéticos que los técnicos genetistas usungal habían aplicado sobre los lirianos para modificar su ADN y su comportamiento, no habían dado los resultados esperados durante muchas generaciones de intentos y la preocupación revoloteaba por sus mentes.
—Como ya sabéis todos los experimentos genéticos realizados en los esclavos lirianos en laboratorio para cambiar su ADN no han tenido éxito —explicaba el líder usungal a los representantes de las otras razas reptilianas—. Al cabo de una generación, incluso antes, los cambios se revierten y vuelven al origen por su alta conexión a la Fuente Original. Pensábamos que había un error en nuestra tecnología, pero hemos descubierto que no era así. Es un asunto meramente metafísico. Así pues, no podemos modificar al liriano genéticamente por las bravas y hemos decidido emplear otros métodos para poder amansarlo y que estamos convencidos de que funcionarán al 100%.
—¿Y cuáles son esos métodos? —preguntó el representante naga muy atento a lo que el usungal estaba explicando—. Tenemos que encontrar algo que funcione y que permanezca en el tiempo y debería ser cuanto antes. Hasta ahora hemos vivido relativamente tranquilos sin la presencia de la Alianza, pero eso puede cambiar mañana.
—La Alianza es la menor de nuestras preocupaciones —enfatizó el representante usungal—. Son los lemurianos y sus coaliciones con diferentes razas de afuera y de dentro de la Tierra las que nos deben preocupar.
—Estamos todos de acuerdo en eso, pero el asunto de la disidencia lemuriana lo deberemos de tratar con posterioridad. Ahora debemos centrarnos en controlar el ganado atlante.
—Básicamente —contestó el usungal— podemos decir que tenemos que controlar la mente de los lirianos para conseguir lo que deseamos. Influyendo en su mente podemos controlar su percepción de la realidad y cambiando su realidad cambiamos también su ADN y además de manera indefinida, siempre y cuando mantengamos ese control mental e impidamos que vengan otros a imponer otros cambios.
—¿Y cómo pretendes aplicar ese control mental? —volvió a preguntar el naga con cierta preocupación— Los lirianos están diseminados por toda la Tierra sin contar con los malditos disidentes de Lemuria. Será difícil controlar sus mentes a distancia y de manera independiente.
—Para controlar sus mentes es importante aislarlos y confinarlos en lugares donde podamos fácilmente aplicar los métodos de control —explicó el genetista usungal—.
—Aislarlos y confinarlos, ¿dónde? —intervino el draco que no terminaba de ver el punto.
—Construiremos un campo de concentración que, desde su visión, será el paraíso o jardín del Edén de los lirianos y donde se experimentará con ellos. Este campo de concentración estará formado mayormente por ciudades subterráneas y obligaremos a los habitantes lirianos a abandonar sus lugares de residencia y los forzaremos a agruparse y concentrarse en estas ciudades —fue tajante el usungal—. Los alejaremos de la naturaleza para que pierdan su conexión con la Fuente y su espiritualidad.

La idea que exponía el representante usungal era abrumadora puesto que estas ciudades subterráneas podrían estar construidas con más de 20 niveles de profundidad. Serían auténticas ciudades con capacidad para albergar a muchas familias, víveres, enseres y animales. Con sistemas complejos para el suministro de agua potable con cisternas ubicadas estratégicamente, pozos de ventilación muy sofisticados y una estructura arquitectónica diseñada a la perfección. Habría largos túneles que conectarían unas ciudades con otras, siempre con el propósito de que nunca salieran a la superficie.
—Al principio —siguió el usungal— se negarán y querrán salir, pero los convenceremos de la bondad de estar bajo tierra para evitar las eminentes y diversas catástrofes, inventadas por nosotros, que amenazan el planeta. Según vaya avanzando el control mental, irán asumiendo la premisa de que esa vida será la única que conocerán y tendrán.
—¿Cómo y quién va a forzarlos a abandonar sus residencias y a entrar en esas ciudades subterráneas? —ahora era el naga el que preguntaba—. No podemos invertir nuestros recursos en esa tarea.
—Tenemos un ejército de la raza kingu agresivo, obediente y sumiso. —respondió el genetista en tono arrogante—. Ellos se ocuparán de todo.
—¿En qué consistirá ese control mental? —seguía el bombardeo de preguntas.
—La idea fundamental —comenzó a explicar el usungal controlando por completo la situación— es hacer que se olviden de quiénes son y de dónde vienen. Tenemos que romper el enlace que tienen con la Fuente y eliminar su espiritualidad. Son poderosos y creadores, pero ellos no deben saberlo y además utilizaremos ese poder creador para nuestros fines. Nos darán de comer energética y físicamente. Ese siempre ha sido el objetivo desde que invadimos Sol 13.
—Todo eso suena muy bien. ¿Ese es todo el plan? —preguntó el draco casi convencido por los planes usungal.
—No —dijo tajantemente el usungal—. Solo es el principio. Insertaremos en sus mentes nuevas creencias, crearemos dioses que seremos nosotros mismos con aspecto liriano para hacer más fácil la interacción con esta nueva raza que llamaremos adámica. Serán los homo atlantis. No nos dejaremos ver tal y como somos para mantener una ilusión de libertad en las mentes de los esclavos y tendremos algunos testaferros lirianos que trabajaran para nosotros a cambio de un mejor trato. La creación de los dioses será fundamental para que nos hagan culto y crean en una vida determinista y material en la que solo algo exterior a ellos puede cuidarlos y salvarlos y que en última instancia ese algo exterior seremos nosotros. Nos adorarán y nos darán su energía de adoración y crearemos lo opuesto, los demonios, para generar en ellos miedo y terror que nos seguirá alimentando. Es decir, los haremos dependientes de nosotros, de sus creadores, como dioses y como demonios, para que los adámicos lirianos no puedan oponerse a la explotación. Esta es una de las más potentes formas de control. También trataremos de implantar cierta manipulación genética para disminuir la inteligencia y acortar su vida o les haremos creer que son estúpidos y con vida limitada. Esto es fundamental para evitar facciones contrarias a nuestros planes dentro de las granjas.
—¿Cómo se implantará esa manipulación genética y como se mantendrá con el tiempo? —preguntó intrigado el naga.
—A través de bio nanotecnología que será introducida en sus organismos por infinidad de caminos sin su conocimiento y sin su consentimiento —dijo con cierto orgullo el usungal desplegando conocimientos avanzados adquiridos en los últimos milenios que sus interlocutores apenas conocían—. El aire que respiren dentro de los pozos de ventilación y el agua que beban de los aljibes serán portadores de esa nanotecnología. Además, se insertarán nuevas creencias en las mentes de los lirianos adámicos cambiando la percepción de la realidad, cimentando y manteniendo en el tiempo los cambios genéticos realizados y alterando el ADN. En los niños los cambios serán mucho más sencillos pudiéndose suprimir las partes o cualidades que deseemos. Reforzando el olvido de lo que son o quienes fueron, a la vez que potenciaremos algunas cualidades como la obediencia y reduciremos otras como su intelecto. Esto último será esencial.
—Muy bien. ¿Alguna cosa más? —inquirió el draco secamente.
—Si —respondió el genetista—. Elaboraremos un sistema nuevo de creencias, borrando de la memoria las antiguas y los conocimientos ancestrales e insertando nuevos recuerdos e ideas. Crearemos un nuevo inconsciente colectivo; una nueva línea de tiempo favorables a nosotros.
—Pero los lirianos adultos serán más difícil de convencer y cambiar —se quejó el draco.
—Lo sabemos y por eso muchos de los adultos serán sacrificados en rituales y los bebés serán separados de las madres al nacer y los que formen la nueva raza adámica, serán criados y adoctrinados con enseñanza reptil por maestros lirianos bajo nuestras directrices desde su nacimiento creando en sus mentes ideas que sean acordes a nuestros intereses y mentalizándolos de lo que es posible y lo que no. Les inculcaremos otros valores, otras ideas, obligándoles a limitar o reprimir sus cualidades, como dije antes, y cortar su conexión con el campo etérico.
—¿Qué clase de ideas? —preguntó el representante naga.
—Ideas para que crean que son limitados, que no poseen telepatía y no tienen ningún poder. Ideas de que su vida es muy corta y que no puede ser de otra manera, que el vivir así, debajo de la tierra, es la mejor opción para ellos y que es así la mejor forma de resguardarse de lo que pueda venir de afuera. Nos inventaremos su historia.
Los científicos usungal lo tenían todo muy estudiado. Tenían que ser muy cuidadosos a la hora de poner en marcha sus agendas y alguna de estas agendas se irían incrementando poco a poco entre varias generaciones, de tal manera que se mantuviera la ilusión y que los lirianos esclavos no pudieran atar cabos fácilmente. Vivirían en un mundo irreal, pero aceptado como válido por no tener otra opción, por no tener con qué comparar. Esa era una de las principales razones del aislamiento del mundo exterior y de las otras razas extraterrestres. Y por eso los reptiles debían de cuidar y manipular todo el conocimiento hasta el más mínimo detalle y de reescribir la historia liriana según sus intereses y agendas.
—Con el tiempo —siguió el usungal— todo esto lo harán a voluntad, porque no tendrán ninguna otra alternativa. Les haremos creer que están solos en el universo y que deben obedecer a esos dioses que hemos creado, consiguiendo así que colaboren por propia voluntad. Su espiritualidad se guiará por la nueva religión. Les permitiremos cierto grado de evolución controlada y supervisada por nosotros y les concederemos tecnología muy básica para funcionar. Las ciudades subterráneas se convertirán en nuestras granjas, pero para ellos serán su jardín del Edén donde no tendrán nada y serán felices. Y allí podremos hacer el seguimiento de su desarrollo. Cuando una nueva raza no funcione, la retiraremos y pondremos otra.
—Tu exposición me ha dejado gratamente satisfecho y sorprendido —dijo el draco—. Este será el mayor experimento jamás conocido a nivel planetario.
—No lo dudes.
—En marcha pues.

Quedaba claro que con todo este plan sauroide, sin que la magna y espiritual Alianza metiera las narices en Sol 13 y sin que los lemurianos fueran capaces, a priori, de reventarlo, las razas controladoras reptiles habían dado el paso para crear una nueva raza de lirianos que terminarían siendo dóciles, sumisos, complacientes y les serviría de alimento, tanto física como energéticamente. La Atlántida estaba a punto de convertirse en una verdadera granja liriana como ya lo habían anunciado los usungal cuando daban explicaciones de sus planes a los draco y los naga.

Así pues, los usungal tenían ya dos tipos de esclavos: los limitados realmente por el ADN que serían los kingu y, próximamente, los lirianos limitados por un cambio mínimo genético y cimentado por el cambio de la percepción de su realidad con nuevas creencias que serían insertadas desde la niñez con el control y el adoctrinamiento de los niños que serían la semilla de la nueva la raza y la desaparición paulatina de los padres que serían sacrificados y utilizados como carne para su consumo.
A la par que los usungal dominaban completamente la civilización de la Atlántida con la colaboración de los draco y naga e implementaban poco a poco los sistemas de control mental y genético sobre los oprimidos lirianos atlantes, la clase dirigente sauroide seguía su lucha contra las facciones disidentes lirianas a las que no habían podido reprimir su intelecto y sus memorias y que pertenecían a la sociedad de Lemuria.
Lemuria se desarrollaba con ayuda de sociedades interestelares matriarcales y que estaba formada por las razas originales como la taygeteanas y sus descendientes, las razas engan y solatiana y los lirianos que querían la libertad y que habían conseguido huir de la Atlántida logrando escapar de la opresión de los reptiles. Este grupo contrario a los planes reptiles se había convertido en la serpiente del conocimiento y en un verdadero escollo para los planes de los regresivos en el planeta Tierra.
Lemuria todavía seguía en pie y luchando. La intervención activa de Lemuria sobre la civilización cautiva de la Atlántida buscaba la liberación de los esclavos. No esperaban que la Alianza apareciera de repente a echarlos una mano. No había aparecido en milenios, ¿Por qué lo iban a hacer ahora? La liberación de los lirianos atlantes solo sería posible cuando se les diera el conocimiento y se les contara la verdad. Y así se estaba haciendo. Había cada vez más infiltrados que comunicaban a los atlantes toda la información posible para romper el yugo que los oprimía. Cada vez más eran los que huían de la Atlántida cuando comprendían donde estaban metidos realmente.
Esta situación era intolerable para los reptiles que veían como poco a poco mermaba su poder. Entonces los furiosos sauroides pensaron establecer una acción global de castigo contra la civilización disidente y organizaron una gran cacería. Al ejército de usungal, naga y draco se les sumó los crueles kingu que ya estaban preparados para la masacre que se veía venir de lirianos y lemurianos. No sabían que con esta acción comenzarían una guerra de exterminio contra lo que quedaba de Lemuria.

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Publicado por IngenieríaEstelar

Soy Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y después de una vida empleándola en asuntos materialistas he decidido orientarla hacia asuntos más espirituales.

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