Episodio 09: Estaciones de paso y vigilancia aeroespacial.

Estaciones de paso y vigilancia aeroespacial

«Datos generales: Edad de construcción.
Fueron construidas (las de Giza) justo
después de la inundación cuando se
estaba instalando la Matrix, también con el
propósito de distribuir mundialmente la
frecuencia que la Luna estaba
transmitiendo. (La esfinge tiene como 30.000 años.)»

Swaruu de Erra.
Pirámides: ¿Cómo se construyeron y para qué son?
Video de Agencia Cósmica, Gosia.

Planicie en Colonia de Aere, Planeta Tierra.
Aproximadamente hace 38.000 – 36.000 años, marco temporal terrestre.

Inmediatamente después de la instalación y puesta en marcha de la sociedad lemuriana, hubo un goteo incesante de refugiados de otras razas extraterrestres que venían a instalarse en la Tierra con el fin de conseguir cobijo y un lugar donde prosperar y estar a salvo de las hostilidades de los reptiles y razas regresivas afines. Muchas de estas sociedades junto con los remotos lirianos ya instalados en la Tierra habían desarrollado la civilización que llamaron Liria-Gaia. Gaia era el nombre propio que le dieron a la Tierra como ser con consciencia avanzada. Lemuria llegó a integrarse de manera natural en esta civilización, aunque mantenía su autonomía.
De entre las razas que iban llegando del exterior estaban los atlantes que venían de una estrella llamada Atlas situada en la Pléyades, en la misma constelación que la taygeteanas de Lemuria. Era una raza de gigantes barbudos que llegaban a medir entre ocho y diez metros, aunque no eran los únicos en tener estas dimensiones. Los atlantes se fueron asentando mayormente en el continente de Appalachia. También llegaron y se establecieron los Celeano Pleyadianos y se crearon bases o colonias de Andromedanos en una región más oriental.
Con la colaboración de Liria-Gaia y la intervención activa de la Alianza Galáctica, la ya consolidada civilización lemuriana había comenzado la construcción de estaciones de paso y bases repletas de tecnología de vanguardia, alguna propia y otra procedente de la Alianza, para vigilar los cielos, no solo de la Tierra, sino también del sistema solar Sol 13 y más allá. También, en coordinación con la Alianza, se estaban ejecutando proyectos similares en muchos de los planetas de Sol 13 como Venus, Marte, Saturno y Urano y en algunas de sus lunas. El sistema solar al completo se estaba protegiendo de la entrada de hordas de sauroides que no habían cesado de invadir otros planetas y de perseguir a las razas lirianas y humanomorfas.
Una vez más, los Karistus habían elevado su queja a las más altas instancias de la Alianza en contra de lo que ellos consideraban una intromisión militar del sistema Sol 13, aunque de manera reiterada, la Alianza seguía sin considerar esta implementación de tecnología como una dotación armamentística. Solo eran estaciones tecnológicas de vigilancia y supervisión de los cielos de Sol 13, más que una mera instalación de armamento sofisticado. La idea fundamental era que estas estaciones se comunicaran de manera inmediata con el mando de la Alianza en caso de emergencia o invasión reptiliana.
Las bases eran edificios cuya construcción se basaba en los planos y tecnología que se habían utilizado cuando se construyó la primera base en la colonia de Lemuria cientos de años atrás por los colonos taygeteanos. En ese tiempo los métodos de edificación habían evolucionado y ahora estaban dotadas de tecnología mucho más avanzada. Eran estaciones multipropósito y bases mayormente subterráneas de unos o más niveles que servirían para temas de vigilancia y control aeroespacial. Su uso se extendería también como bibliotecas o lugares donde se podría guardar todo el conocimiento adquirido de la Tierra y fuera de ella. No querían que ese conocimiento se perdiera como se había perdido casi todo el de anteriores e incontables civilizaciones que habían existido antes que ellos. Estaba claro que se trataba de un eterno ciclo de crecimiento, auge y decadencia. Decadencia que terminaba casi siempre con la destrucción de la civilización. Millones de años de civilizaciones avanzadas con alta tecnológicas, con gente sabia, muchas de ellas interestelares.

Estas bases tendrían un aspecto de bunker indestructible y todas tendría su propio generador interno de energía punto cero para no depender de energía externa. La protección de las bases era la principal prioridad pues debían quedar fuera del alcance de razas regresivas.

En el planeta Tierra casi todo era bosque y las vastas planicies abarcaban un inmenso territorio así que casi todas las bases estarían bajo tierra, pero nunca en el fondo del mar pues había pocos mares. Los bosques podrían ser el perfecto escondrijo que las ocultara de la vista, pero aun así no descartaban situar un indicador como las esfinges que habían utilizado ya las taygeteanas cuando construyeron la primera base lemuriana.

Al inicio del proyecto, algunos miembros destacados 5D de la Alianza Galáctica habían decidido confiar la misión y responsabilidad de la construcción de las bases o estaciones de paso alrededor del globo terráqueo a las razas que convivían pacíficamente en el planeta y sobre todo a la representación taygeteana que había llegado a la Tierra miles de años atrás y que se habían asentado en la colonia de Lemuria. La sociedad lemuriana, espiritual y tecnológicamente más avanzada, había aconsejado sabiamente realizar este tipo de construcción para que pudieran frenar los embates de las razas sauroides que todavía eran muy activas y persistían en cazar a los miembros de las razas lirianas. Junto a ellos estarían los técnicos e ingenieros de la Alianza dando soporte en infinidad de materias necesitadas para llevar a cabo la puesta en marcha de dichas estaciones. A pesar de la negativa de Karistus, y construidas a sus espaldas, algunas instalaciones estarían dotadas con armas de energía dirigida similares a las que ya las tenía Lemuria.
La localización de una de las más importantes que se estaban construyendo en la Tierra se situaba en una colonia construida en una gran planicie al norte de un lugar llamado Aere, justamente en el cruce entre el paralelo 30 del hemisferio Norte y el meridiano 31 Este. Aere era el nombre que le habían dado algunos lirianos exploradores provenientes de tierras más occidentales que buscaban lugares más propicios para asentarse. El nombre Aere era una derivación de Eri, nombre de la tierra occidental de la que partieron estos lirianos expedicionarios. Esta nueva colonia se situaba a la orilla de un río que proporcionaba una rica tierra llena de limos negros a lo largo de este y hacía que cada año sus riberas fuesen sumamente fértiles. Pero además de las tierras fértiles Aere tenía algo muy especial.
Las nuevas instalaciones serían completamente subterráneas y los trabajos podrían adelantarse mucho gracias a que se estaba aplicando tecnología y conocimientos taygeteanos muy avanzados, lo que permitía cavar grandes extensiones y mover grandes cargas con tecnología de levitación por control de gravedad o por control sónico. Era importante que todo quedara oculto a la vista de cualquiera y más de las razas regresivas.
Los ingenieros de la Alianza habían confirmado lo especial que era Aere. Habían detectado la existencia de una gran actividad energética en un punto en concreto de dicha planicie y habían considerado que sería el territorio idóneo para construir dicha base. Ese lugar era un nodo terrestre de alta energía porque bajo el mismo, se producía un cruce de potentes líneas ley del planeta que pasaban por allí. Cualquier generador de energía punto cero que pudiera construirse en ese sitio para alimentar la base y la colonia entera podría ser de alta eficiencia, no solo por las mismas líneas ley, sino porque bajo las tierras de aquel lugar había un importante manto acuífero que se alimentaba del río que recorría la región y haría que la toma a tierra del generador fuera muy potente e incrementara la potencia generada. Esto les evitaba utilizar mercurio rojo refinado como potencializador de diferencial de carga, por su alta plasticidad de transmisión eléctrica. El mercurio rojo refinado no existía en la Tierra y debía ser importado de otros planetas y sistemas.
Además de eso, y dado que no había montañas, la zona permitía tener un control total de los cielos y podía convertirse en estación de paso que controlara un pasillo de navegación aeroespacial de grandes dimensiones. Por la noche el lugar daba una visión extraordinaria de la posición de las estrellas y como no podía ser de otra manera también se veía Tiamat que tenía todo el aspecto de una luna brillante que, debido a sus características, reflejaba la luz del sol como si de un espejo se tratara. Más que una luna parecía un segundo sol, dando la sensación de que este sistema solar fuera binario como lo eran muchos en este sector de la galaxia.
La base de Aere consistía en un sistema de dos niveles bajo tierra. Uno a treinta metros de profundidad y el otro a sesenta. El nivel más profundo incorporaba un mini generador de energía punto cero super protegido y redundante que estaba construido con millones de nano cristales de cuarzo puro suspendidos con gravedad cero y que utilizaba un estanque de agua de los mantos acuíferos subterráneos que se conectaban con el río principal y que se situaba muy cerca del edificio más profundo para potencializar la generación de energía y poder abastecer a los dos edificios sin restricciones. Tenían que ser edificios autosuficientes y no depender de nada que estuviera en el exterior. En caso de ataque desde afuera con armas de energía, un campo energético toroidal se desplegaría sobre los dos edificios para absorber los impactos y proteger el interior.
En el interior de los dos edificios se instalarían cuartos para el personal que trabajase y viviese temporalmente allí. Todas las salas y habitaciones estarían conectados con largos pasillos y corredores con paredes revestidas de metales inteligentes polimórficos y puertas neumáticas. Se diseñarían recintos de esparcimiento, lugares con recámaras para guardar tecnología avanzada, cocinas, estancias comunitarias, laboratorios, almacenes y equipos de replicación. Habría salas llenas de ordenadores holográficos, equipo para localización y navegación aeroespacial, interferómetros ultrasensibles para detectar y contabilizar la utilización de portales estelares.
También se instalarían estancias de ingeniería para sistemas de apoyo y para acomodar a otras razas o especies en el interior de las bases. No faltaría tampoco un centro médico ni los medpods. Habría hangares para naves pequeñas en caso de navegación por portales sin tener que salir de la base. Y por supuesto habría una amplia biblioteca para almacenar conocimientos y datos no solo los actuales sino también los ancestrales y estelares que se obtuvieran con el paso del tiempo, incluyendo información de la historia lemuriana, de la Alianza y de la Tierra.
Sobre el nivel del suelo y específicamente en el exterior de la base de Aere, y aunque desde el exterior no pudieran verse signos de construcción alguna y tecnológicamente no pudiera detectarse ningún edificio subterráneo, se construirían dos edificios con forma de esfinge que señalizarían para los entendidos la ubicación de la base subterránea. Estos dos edificios con cuerpo de león y cabeza de mujer representarían la unificación de las colonias al norte y al sur de Aere que habían coexistido de forma separada con grupos de lirianos diferentes y que ahora formaba una poderosa colonia unificada que veneraba y rendía culto al sol por ser la consciencia estelar que les permitió entrar en el sistema solar miles de años atrás.
Los edificios en forma de esfinge, simbólicamente, estarían orientados hacia el Este porque representarían el comienzo del año de Aere que se iniciaba en la constelación de Virgo (parte delantera de la esfinge de mujer) y el final de año que se terminaba en la constelación de Leo, y por eso tendría la parte trasera de león. La entrada a la base estaría debajo de una de las esfinges y el control de entrada se instalaría debajo de la oreja derecha de la misma.
En el continente de Appalachia, donde habían recalado alguna raza como la de los atlantes también se estaban construyendo nuevas estaciones de vigilancia y control o remodelando otras ya existentes, construidas años atrás con una función similar a la actual.
En otros continentes del mundo se estaba construyendo más estaciones y bases de vigilancia muy similares a la que se construía en Aere que era la más equipada y servía de ejemplo para las otras. Algunas de ellas se encontraban bajo montañas, o bajo el hielo, pero todas poseían alta tecnología y por supuesto, en ninguna de ellas faltaba un indicador en forma de esfinge u otra construcción similar para indicar que allí había una base.
Las obras llevaban meses en marcha y algunas de las instalaciones ya habían sido finalizadas. Todas las estaciones en funcionamiento estarían conectadas entre sí compartiendo información y recursos. La Alianza se coordinaría con ellas y con las naves que patrullaban cada rincón del sistema solar. Con esta red de vigilancia sería más que imposible no detectar la llegada de razas regresivas que intentaran incursiones no autorizadas a los planetas del sistema Sol 13. Ya vinieran desde el exterior del sistema solar, ya salieran del sol utilizando el entramado de portales entre las estrellas y los agujeros negros o pozos de gravedad que conectaban unas constelaciones con otras o entraran en los planetas por portales interestelares, la red detectaría cualquier intromisión y daría la voz de alarma de manera inmediata para que se activaran las defensas planetarias oportunas y del sistema solar.
Ahora, tras miles de años evolucionando en la Tierra y en el resto de los planetas del sistema solar —pero sin dejar de escudriñar el cielo en busca de amenazas—, las sociedades planetarias avanzadas podían respirar con cierta tranquilidad. Lo que desconocían estas sociedades y civilizaciones de la Tierra y de los otros planetas del sistema solar es que algunos miembros de la Alianza tenían la intención de utilizar la información sensible de estas bases no solo para la seguridad y confort de los habitantes de Sol 13, sino también para propósitos más oscuros.
Conocían la localización exacta de todas las instalaciones y cómo funcionaban al detalle. Sobre todo, tenían a su alcance los códigos de acceso a los sistemas de defensa más seguros. Para estos miembros de la Alianza sería fácil encubrir la entrada al sistema solar de naves reptilianas incluso de flotas enteras.

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Publicado por IngenieríaEstelar

Soy Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y después de una vida empleándola en asuntos materialistas he decidido orientarla hacia asuntos más espirituales.

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