Episodio 07: Llegada a la Tierra.

Llegada a la Tierra

«El ADN es un registro sólido en forma
cristalina de todo lo que nos forma.
Es quienes somos, formados por quienes fuimos.»

Yazhi Swaruu.
ADN – Reflejo de la consciencia,
Despejando Enigmas, Robert.

Planeta Tierra. Sistema solar Sol-13.
Aproximadamente entre 60.000 y 40.000 años, marco temporal terrestre.

Hacía eones que algunos grupos de lirianos habían dejado Lyra huyendo del yugo sauroide y de la devastación de las guerras de Orión. Seguían deambulando por el espacio, saltando de estrella en estrella o utilizando los saltos supra luminares a direcciones desconocidas no cartografiadas en sus mapas de frecuencias. Incluso, habían saltado de una línea temporal a otra con el fin siempre de ponérselo difícil a sus perseguidores y a su vez encontrar un lugar donde establecerse.
No siempre tendrían la suerte de escapar o esconderse de las razas reptiles del Consejo de Orión que incansablemente los perseguían. Tras la última batalla, intensa y sangrienta contra ellos, pudieron zafarse y desaparecer tratando de buscar refugio a las afueras de la galaxia. Llevaban mucho tiempo conviviendo en las naves y era hora de bajar a tierra y disfrutar de la naturaleza de algún planeta adecuado para la vida.
La gran mayoría de las personas que navegaban en esas naves lirianas solo conocían su historia gracias a los registros que yacían en los bancos de memoria de su nave, pero casi nadie ya los consultaba y en todo caso los tomaban como leyendas. Sin embargo, en su ADN liriano estaba también grabada su verdadera historia y formaba parte de su inconsciente colectivo en el que se había esculpido a fuego el horror, el dolor y el miedo que sintieron cuando los sus ancestros tuvieron que enfrentarse a una fuerza superior a ellos cuya intención era destruirlos o en el mejor de los casos, esclavizarlos y explotarlos.
Y su inconsciente colectivo, unido a su gran capacidad de manifestar su realidad, les proporcionaba una facultad que podría hacerles manifestar sus peores pesadillas y volver a crear a sus enemigos en cualquier momento. Por esa razón, los actuales lirianos habían olvidado su historia y la gran mayoría no se preocupaba por indagar en su pasado. Pero en el inconsciente y en su ADN estaba escrito lo que trataban de olvidar. Aun así, cuanto menos investigaran menos posibilidades tendrían de encontrarse con sus enemigos ancestrales.
Ahora solo eran conscientes de que navegaban por el espacio con el fin de colonizar algún planeta donde asentarse, evitando de forma inconsciente encontrarse con sus perseguidores naturales. Algunos habían oído hablar de la Alianza Galáctica que se creó para contrarrestar a las razas regresivas, pero su existencia les parecía tanto una leyenda como la existencia de sus incansables cazadores. Por suerte o por desgracia en su camino no se los habían cruzado, así que no podían contar con ella para eventuales contratiempos con razas negativas del tipo que fueran.
Tras una serie de saltos en el Éter y viajes por portales estelares, salieron por una estrella con cierto temperamento, sin saber muy bien a dónde estaban llegando. Se toparon con un sistema solar que poseía trece planetas identificados y catalogados por su sistema de navegación. Sentían mucha curiosidad por este nuevo sistema porque no habían visto muchas estrellas que tuvieran tantos planetas orbitando a su alrededor. Pronto se esperanzaron porque cuantos más planetas tuviera el sistema solar mayores serían las posibilidades de encontrar un planeta que pudiera albergarlos en condiciones óptimas siendo los planetas más cercanos a su estrella los que mejores condiciones tendrían.
Inicialmente pensaron que ellos serían los primeros en encontrar dicho sistema, pero, de hecho, ellos no eran los primeros en visitarlo. Algunos de estos planetas ya estaban habitados por otras especies, civilizaciones primitivas en estado de desarrollo y grupos pequeños de lirianos que habían llegado igualmente a este sistema miles de años atrás y se habían establecido en el segundo planeta empezando a contar desde la estrella. Además, también habitaron el tercer planeta, el cuarto y el sexto que era el más grande de todos.
En ese mismo periodo de tiempo, otros grupos de lirianos también llegaron hasta la estrella Taygeta, en la constelación de la Pléyades, estableciéndose una importante y poderosa colonia en dos de los cuatro planetas de esa estrella. También se establecieron en un planeta que orbitaba alrededor de una estrella enana roja llamada Iumma muy cercana a este sistema solar que terminaría llamándose Ummo.
A pesar de eso, seguía habiendo un goteo incesante de colonos que viajaban por el espacio buscando un planeta en donde establecerse y vivir en paz sin la amenaza constante de sus perseverantes perseguidores.
Así que estos nuevos visitantes de este sistema solar programaron sus naves con navegación por motores jet de plasma electromagnético para trasladarse y explorar este nuevo sistema al que llamaron Sol 13. Según se alejaban de la estrella por donde entraron se iban encontrando los planetas a los que iban dando un nombre técnico. Al primero, al más cercano al sol, lo llamaron Sol 13-1, al siguiente Sol 13-2, Sol 13-3 y así sucesivamente según se alejaban del punto de entrada al sistema solar. De momento no se pararían a investigar qué tipo de planeta serían porque querían llegar primero al final del sistema solar y de vuelta estudiar y analizar cada planeta concienzudamente.
Tras atravesar un denso cinturón de rocas y asteroides se encontraron con cuatro planetoides más: Sol 13-10, Sol 13-11, Sol 13-12 y Sol 13-13 a los que habían apodado Plutón, Ohalum, Haumea y Makemake respectivamente y, que, según el sistema de navegación y computación de los lirianos, formaban parte de dicho sistema solar.
En Ohalum, un planeta grande de una alta densidad con un tamaño aproximado de cuatro veces el tamaño del Sol 13-3 —al que apodaron Tierra— y situado al borde externo del cinturón de rocas y asteroides y que solo tenía una luna, habían detectado una civilización avanzada, probablemente interestelar, por las naves que orbitaban alrededor del planeta. Todo parecía indicar que la base de la especie de esta civilización era insectoide mantis. Para evitar cualquier tipo de enfrentamiento con una raza no liriana de estas características decidieron no acercarse mucho a este planeta.
El resto de estos planetoides poseían ciertas características especiales y en algunos había mucha actividad tectónica y estaban lleno de vida emergente extraña. En realidad, no eran muy aptos para albergar vida liriana y además estaban demasiado lejos del sol, registrándose temperaturas muy bajas, por lo que, en caso de habitar en alguno de ellos, habría que construir bajo la superficie para hacer la vida posible bajo dichas condiciones. Algunos planetoides tenían varias lunas como era el caso de Plutón que tenía dos o Haumea que tenía otras dos.
Traspasado ya con mucho cuidado el amplio y denso cinturón formado por millones de rocas de todas clases, bolas de hielo sucio, asteroides y cometas que en muchos casos habían sido atrapados por el propio sistema solar en su deambular por la galaxia, pusieron rumbo de vuelta hacia la estrella del Sol 13. En su avance, empezaron a investigar con más detenimiento los planetas restantes. Se toparon con Sol 13-9 —referido a él como Neptuno—, luego Sol 13-8 —Urano—, Sol 13-7 —Saturno— y finalmente, Sol 13-6 —Júpiter— donde fueron recibidos por una flota de Karistus que eran una raza altamente espiritual y de alta consciencia que se habían hecho llamar los guardianes de Sol 13.
Júpiter era un planeta de alta consciencia y no se recomendaba para vivir allí, aunque Karistus decían que la raza liriana provenía de Karistus aun cuando estos no hubieran salido de sol 13 pues no eran interestelares. Luego venía Sol 13-5 —llamado Tiamat—, el gigante de agua al que habían confundido con otro sol y que por ser primordialmente un planeta de agua y carecer de grandes extensiones de terreno no resultaba atractivo para vivir, sin mencionar que los Karistus habían pedido taxativamente a los exploradores lirianos que no fueran allí para no molestar a la fauna marina tan rica y apreciada por Karistus y por ser un planeta de altísima densidad y consciencia.
Sol 13-4 —Marte— era el siguiente planeta donde las condiciones para vivir podían ser óptimas. Una contingente liriano se dirigió allí para explorar la posibilidad de establecer una colonia y estudiar el terreno y las posibles civilizaciones, flora y fauna. Alejados de Marte empezaba a divisarse el planeta Tierra donde definitivamente se establecería una gran colonia conviviendo pacíficamente con otras civilizaciones, alguna de ellas intraterrena. El planeta Sol 13-2 —Venus— era también muy apropiado para la vida, quizás más que en la Tierra. Por último, Sol 13-1 —Mercurio—, el más cercano a la estrella blanca que era un planeta caliente y carente de vida, solo de conciencia primordial que en sí se consideraba como vida, pero sólo era la conciencia del planeta mismo, como entidad propia. Los técnicos lirianos habían observado y medido que al estar tan cerca del sol, la energía era altísima con un grado muy alto de radiación generando un ambiente demasiado hostil. Desgraciadamente este planeta no era propicio para una vida biológica como la liriana y poco se podía hacer. Tan solo podría utilizarse el planeta para instalar estaciones de retrasmisión para comunicaciones.
Tras explorar y estudiar la vida, las condiciones y tipología de todos estos planetas vieron que los más aptos para albergar vida eran Venus, Tierra y Marte y en ellos se instalaron, mayormente en la Tierra, coexistiendo en paz con otras civilizaciones que ya existían antes.
La Tierra era un planeta lleno de bosques frondosos con pocos mares y algunos lagos. Mayormente lleno de praderas que se perdían en el horizonte y que recorrían prácticamente todo el planeta. Las temperaturas medias en todo el planeta eran agradables y aceptables y había pocas variaciones entre el hemisferio sur y el norte, salvando las estaciones anuales donde podía haber más diferencias. Eran un lugar para establecerse definitivamente, aunque algunos otros lirianos habían preferido quedarse en Venus por considerarlo un planeta más cálido y mejor preparado para albergar vida liriana.
Con todo, afortunadamente las razas sauroides no les molestarían durante varios milenios y con el paso del tiempo la civilización liriana iría desarrollándose y evolucionando, aunque ya vivían en una sociedad holística tecnológicamente avanzada e interestelar con puertos espaciales y desarrollo de vanguardia en todos los aspectos de la ciencia incluyendo el campo militar y la metafísica. Más grupos de lirianos y otras razas positivas llegarían con el tiempo a este sistema solar en su éxodo interminable desde Lyra y otras constelaciones.

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Publicado por IngenieríaEstelar

Soy Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y después de una vida empleándola en asuntos materialistas he decidido orientarla hacia asuntos más espirituales.

3 comentarios sobre “Episodio 07: Llegada a la Tierra.

  1. Cada vez más interesante. Enhorabuena!

    Un cordial saludo.

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    Helena Santiuste Torres
    Directora: Centro de Mayores Puente de Toledo
    Agencia Madrileña de Atención Social
    CONSEJERIA DE FAMILIA, JUVENTUD Y ASUNTOS SOCIALES
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