Episodio 01: El Consejo de Orión.

El Consejo de Orión

«Una persona que siente que no tiene
ninguna influencia sobre otras,
como muchas semillas que ni sus familias
les hacen caso, solo tienen que ser completamente
fiel consigo mismo y con eso ya está
haciendo su “trabajo” y cumpliendo con su
propósito de vida.»

Sophia Yazhi Swaruu.
Sodio y sal – Zombificación
de la sociedad – Magia negra
por Agencia Cósmica, Gosia.

Constelación de Alfa Draconis.
Hace alrededor de un millón de años, marco temporal terrestre.

Para las consciencias sencillas el universo era un lugar oscuro y silencioso, pero, para las más avanzadas, la oscuridad estaba llena de colores y el silencio ensordecía con un concierto de bellas notas musicales. Las estrellas eran la evidencia palpable de que la Fuente Original se manifestaba matemáticamente perfecta en el universo; detrás de la más ínfima mota de polvo estelar y de la galaxia más grande jamás vista pasando por los soles, los planetas, las lunas, las nebulosas, los agujeros negros, los asteroides y un sin fin de entidades estelares, estaba la Fuente Original.
La energía potencial que conformaba el Éter se movía formando flujos energéticos vibrando con un amplio gradiente de frecuencias y que eran guiados caprichosamente por la atención de una consciencia para convertirla en energía creadora conteniendo una onda estacionaria más o menos compleja de una determinada frecuencia y cuyos armónicos y nodos de concentración energética serían los que determinarían la fisionomía de las partículas iniciales de lo creado.
Sí, la consciencia podía crearlo todo. Podía crear materia. Podía crear una estrella. Podía crear una galaxia. Pero, en definitiva, todo era una la ilusión. Cuanto mayor era la atención de esa consciencia, mayor el flujo energético, flujo que los científicos lirianos terrestres habían llamado gravedad. Y a mayor consciencia, mayor flujo y mayor gravedad y por tanto mayor era el objeto creado y no al revés.
Sí, el universo era oscuro y silencioso, pero solo era la visión de una consciencia 3D. En realidad, era luminoso y armonioso, una sinfonía en estado puro; era la idea de una consciencia cósmica avanzada que lo movía todo. Y todo lo que contenía el universo solo eran ideas de una mente prodigiosa. La materia y la energía solo eran ideas. El universo era una idea. No se creó, siempre existió y siempre existirá. No hubo un Big Bang como la cultura y ciencia de la Tierra había determinado, incapaces de entender los vericuetos de la conciencia y de la metafísica.
Pero, aunque la ciencia humana no entendiera que la consciencia era el todo, otras razas que poblaban el universo si lo sabían porque habían evolucionado lo suficiente para entenderlo. Y si entendías cómo funcionaba la consciencia poseías el conocimiento para viajar por el universo, para ser interestelar.

Y el líder de los poderosos alfa-dracos, considerados como los reptiles supremos, sabía cómo conectaba la consciencia con los secretos del universo y utilizaba ese conocimiento para conseguir sus propósitos para su raza. Aunque la estructura de su sociedad era jerárquica, los alfa-draco eran los más avanzados espiritual y tecnológicamente, aunque no fueran realmente considerados benevolentes por otras razas no sauroides. No todas las razas sauroides poseían tal nivel de consciencia y por lo tanto sus capacidades metafísicas y espirituales estaban por debajo de lo necesario para alcanzar cierto nivel tecnológico, pero los alfa-draco darían soporte y ciertos conocimientos al resto de razas que formaban el recién creado Consejo de Orión.

La apariencia física de los alfa-dracos era de enormes dragones, tal y como se entendían y se ilustraban en las leyendas terrestres. Los más pequeños, de tres o cuatro metros, también alados, eran los dracos o draconianos que no tenían nada que ver con los alfa-dracos que parados excedían los doce metros y podían pesar quince toneladas o más. La cabeza era enorme y estaba llena de dientes. Los colmillos frontales los utilizaban para echar líquido que al contacto con el oxígeno se encendía creando una especie de napalm natural.

Eran muy expresivos con sus enormes patas delanteras con lo que a veces se paraban sobre sus dos patas traseras dando la impresión de ser unos seres gigantescos. Utilizaban sus alas para volar, cosa que hacían de maravilla y poseían duras escamas que utilizaban como blindaje y los protegían de fuertes impactos incluidos disparos de armas de energía. Poseían la capacidad de ver en la oscuridad porque disponían de infrarrojos o vista por temperatura.

Su larga vida, varios miles de años lineales, les permitían adquirir conocimientos ancestrales, aunque eso no les hubiera dado una pista de su origen. Y esos conocimientos les había conducido a poseer una tecnología muy avanzada sobre navegación interestelar utilizando la inmersión electromagnética toroidal total para la navegación supra luminar y que se encontraba perfectamente implementada en sus gigantescas naves.

Numerosas razas principalmente del tipo sauroide como dracos, naga y usungal conformaban dicho consejo, aunque también estaban presentes otras razas sauroides de menor calado provenientes de la constelación de Orión y algunas humanomorfas como los orange y malakak que habían unido sus fuerzas por tener intereses similares y para dar más poder al Consejo de Orión. El líder de la raza alfa-dracos vestido con su enorme toga ceremonial y cubierto de joyas de oro y piedras preciosas, de las que alardeaba, explicaba sus planes en el comité del Consejo de Orión.

Aunque su idioma era el draconiano, la comunicación era mayormente telepática, pero de vez en cuando se dejaba oír un ruido muy profundo y cavernoso al aflorar ciertas emociones en los miembros que exponían sus asuntos en el comité.
—Nuestra raza es tan antigua que ni los más viejos recuerdan su origen —dijo el líder—. Quizás provengamos de otra galaxia y de otra línea de tiempo, pero ahora estamos aquí en esta constelación del Dragón que controlamos perfectamente y desde aquí pondremos en marcha los planes de expansión de nuestra raza y conquista de otros mundos, de manera que consolidaremos nuestro imperio con la ayuda inestimable de las otras razas que están aquí representadas y que se verán beneficiadas de los logros conseguidos en esta operación. Nuestra genética nos empuja a la exploración y conquista de otros mundos. Empezaremos por este sector de la galaxia y colonizaremos cada puñado de tierra. Todos sucumbirán a nuestro poder, los subyugaremos y esclavizaremos.
—¿Y qué pasa con los urmah? —preguntó el representante unsungal, con cierta preocupación.
—Es una raza muy poderosa y también peligrosa, pero hemos aprendido a respetarnos mutuamente. Están muy militarizados. Sabemos que provienen de la constelación de Lyra, específicamente de la estrella Vega y en concreto de los planetas Lyra y Avyon. Es verdad que también han colonizado incontables planetas por toda la galaxia especialmente en este cuadrante. Tienen una colonia muy grande en la estrella de Sirio que es la segunda después de Vega. Ambas razas competimos por ser la especie dominante de esta galaxia o sector. Es un gran logro para los urmah el que hayan conseguido que nuestra raza los respete a pesar de que son solo un diez por ciento del peso de un alfa-draco. Sin embargo, su ferocidad es igual o mayor que la nuestra. Son muy dominantes y por esos tenemos acuerdos de no agresión. Ellos no interfieren en nuestros asuntos y nosotros tampoco en los suyos.
—Espero que eso no represente ningún problema en el futuro para acometer nuestros planes expansionistas —dijo el representante usungal vislumbrando un más que probable obstáculo en relación con los urmah.
—No lo será —dijo a viva voz el alfa-draco retumbando en la gigantesca sala de conferencias.

En cierto modo, el líder alfa-draco ponía las bases para el comienzo del dominio del imperio reptil en este sector de la galaxia y cuyas consecuencias conducirían a lo que con el tiempo se llamarían las Guerras de Orión o las Guerras del millón de años. Su expansión sería imparable y pocos rincones quedarían fuera de su alcance y control.

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Publicado por IngenieríaEstelar

Soy Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y después de una vida empleándola en asuntos materialistas he decidido orientarla hacia asuntos más espirituales.

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